Magna pregunta donde se han extraviado muchos. Piedra de tropiezo y hasta espada filosa de división por siglos. Porque para algunos, Cristo y sus bendiciones solo pueden estar disponibles para los creyentes en Él. Y es más, aún otros creen, que su forma, su ritual, e interpretación de su mensaje o evangelio, es el único que puede conseguir esas bendiciones.
Por siglos de siglos, este argumento ha sido base para la desunión, recelo y hasta odio entre personas que tienen una forma distinta de adorarlo. Fue motivo inclusive, de las barbaries más inhumanas que se haya podido concebir. Casos como las persecuciones de las supuestas herejías en el Medievo<1> y aún antes de él. Felipe IV de Francia, considerablemente endeudado con la Orden de los Templarios,<2> comenzó a presionar al Papa Clemente V con el objeto de que éste tomara medidas contra sus integrantes. En 1307, un gran número de templarios fueron arrestados, inducidos a confesar bajo tortura y posteriormente quemados en la hoguera. Pero muchos años antes, ya en el 385 E.C., entre los primeros cristianos, el Español Priscillianus y seis seguidores, fueron decapitados por herejía; en Trier, Alemania. la Herejía Manichaean:<3> una secta cripto-cristiana (como los católicos fieles) fueron exterminados en grandes campañas en todo el Imperio Romano, entre el 372 E. C. y 444 E.C. Miles y miles de víctimas fue el resultado, incluyendo mujeres y niños. Los Albigenses<4>: la primera cruzada organizada para matar a otros cristianos. La violencia comenzó con la orden del Papa Inocente III (el asesinato en masa más grande de la historia, antes de la era Nazi) en 1209. Por ejemplo en Bézier (hoy Francia) destruida, y asesinados todos sus habitantes. El número de víctimas (incluyendo a católicos que se rehusaron a entregar a sus amigos y vecinos “herejes”) se estima entre 20,000 y 70,000 víctimas. Carcassonne en el 1209; miles muertos. Otras ciudades siguieron la lista. La “guerra” continuó por 20 años hasta que casi todos los catares, la mitad de la población del Languedoc, en el sur de Francia, fueron exterminados. Con la conclusión de la “guerra” en 1229, se funda la inquisición<4b) en el 1232, para detectar y destruir a los herejes sobrevivientes o escondidos. De hecho, Los últimos catares<5> fueron quemados en la hoguera en el año 1324. ¡Un millón de víctimas (la herejía catar solamente)! Otras “herejías”; por ejemplo: los Waldensians, Paulikians, Runcarians, Josephites, fueron exterminados. Más de100,000 víctimas (incluyendo la Inquisición Española pero sin contar las víctimas del nuevo mundo .
El inquisidor español Tomás de Torquemada,<6> fraile Dominico, se cree responsable de más de 10,220 muertes en la hoguera. John Huss, crítico de la infalibilidad papal e indulgencias, muere quemado en la hoguera en el año 1415. Michael Sattler, líder de la comunidad bautista, muere quemado en la hoguera en Rottenburg, Alemania, Mayo 20, 1527. Pocos días después su esposa y otros seguidores fueron también ejecutados. El profesor de Universidad B.Hubmaier es quemado en la hoguera en 1538 en Viena. Giordano Bruno, monje Dominico, después de estar encarcelado por siete años, fue quemado en la hoguera por hereje en Campo dei Fiori (Roma) en el 1600. Thomas Aikenhead, un estudiante escocés de 20 años de la Universidad de Edimburgo, fue colgado por ateísmo y blasfemia. Y todo en el nombre de Cristo.
Dentro de los entornos plenamente protestantes, o mejor dicho de control protestante, en el 1517 con su reforma, como algunos principados alemanes o algunos cantones suizos, la persecución, ya fuera contra las comunidades católicas o contra ramas diferentes de los credos de la Reforma, era constante y se ejercía unas medidas represoras absolutas.
Al principio, Martín Lutero<7> era contrario a la persecución de las diferentes variantes de su Reforma,(Inquisicion Protestante)<7b> pero cuando esos pequeños grupos comenzaron a alcanzar mayor protagonismo se mostró partidario de su persecución, alegando esto: "Aunque no es nuestra intención dictar a cada uno lo que debe mantener o creer, sin embargo no toleraremos ninguna secta o división en nuestro principado, con el fin de prevenir revueltas nocivas y otros perjuicios". Lutero se basaba en la posibles revueltas sociales que pudieran causar disensiones dentro de las comunidades protestantes para tolerar las persecuciones contra lo que el llamaba herejes o incluso fomentarlas; pero es posible rebatir esta declaración suya y basar sus ansias de perseguir a los "herejes de la Reforma" en un intento de mantener el control absoluto teológico de los principados opuestos al Papa de Roma, ya que el credo protestante al que más se persiguió fue el de los anabaptistas,<8> que eran contrarios a cualquier tipo de violencia, y cuyo único delito podría ser su gran acogida por los sectores más humildes de la población por su predicación de un estilo de vida donde no existiera la propiedad privada.
El caso de Calvino<9>, su tolerancia hacia diversas tensiones dentro de sus "dominios", es más extremo. Su persecución se centró en los anabaptistas, a quienes sólo les bastó un hecho conflictivo, la ocupación de la ciudad de Münster en 1533 por los anabaptistas radicales Juan Matthijs y Juan Beukels, para que se diera carta blanca a la persecución y ejecutación de los anabaptistas, que ya era escalofriante: antes de 1530, 2000 anabaptistas habían sido ejecutados en la hoguera. Esta persecución podría equipararse a la caza de brujas, si no la supera, ya que hay que considerar que la "acusación" de anabaptismo necesita más bases que una de brujería. En cualquier caso la persecución, ambas, fueron atroces.
Pero este es el caso de los reformadores. Cabría preguntarse si esta ansia de persecución sería igual en las clases populares, y algunos testimonios de la época indican que no, incluso dentro del seno católico. Quitando las voces que se alzaron en contra de la persecución a los que se considerara según cada criterio "herejes", cabe destacar el caso de Sebastián Castelión, hay que señalar que, citando el ejemplo del anabaptismo, la rama más perseguida, este credo tuvo una gran acogida dentro del mundo rural, de la misma forma que el luteranismo se puede considerar un movimiento religioso urbano, así que parece que esa persecución fue llevada a cabo desde los grupos más altos de gobierno. También hay que destacar los testimonios de españoles católicos de Zamora, recogidas por el teólogo Alfonso de Castro, que criticaban las guerras de religión de Carlos V <10>, criticaban la persecución a los protestantes y su opresión.
Con todo esto, habría que reflexionar si las innumerables persecuciones de los reformadores contra sus "herejes" era una reacción que contaba con el apoyo del pueblo, o si sólo era una forma de mantener su poder espiritual no solo por la Santa Sede, sino también los poderes políticos.
En vista a esta barbarie, desatino anti cristiano de todas las partes y como durante casi 20 años, la Iglesia Católica había visto cómo gran parte de los católicos se peleaban entre ellos en Europa y sus obispos, dejaban de reconocer al Papa como Primus inter pares o como máxima autoridad de la Iglesia Católica, y se separaban de Roma incluso algunos cardenales, en consecuencia, hubo muchos partidarios de Roma que requerían una reacción de su Iglesia Católica, que mejorase sus costumbres y corrigiera los errores que habían alimentado la Reforma Protestante. A esta reacción de la Iglesia Católica contra el protestantismo se le conoce generalmente con el nombre de Contrarreforma Católica (aunque escritores católicos prefieren el término "Reforma Católica")<11>.
Aunque muchos creían que era necesario reformarse, no sabían el modo de hacerlo. Pronto, se llegó a la idea de que la mejor solución era convocar a un Concilio donde se pudiesen discutir las posibles reformas. Carlos V presionaba también a los Papas para que se convocase ese concilio con la esperanza de que la Iglesia Católica volviese a existir unificada, pero los Papas desconfiaban de las pretensiones políticas de Carlos V en Italia y no convocaron este concilio sino hasta 1545, reunión que será conocida como Concilio de Trento<12>.
Las sesiones del Concilio de Trento van a durar casi 17 años, ya que fueron interrumpidas muchas veces, varios Papas se sucedieron en Roma y cuando dicho concilio finalizó, en 1562, ya había muerto Carlos V.
El Concilio de Trento se desarrolló sin la participación de los católicos adherentes al emergente protestantismo (aunque fue Lutero quien primero propuso la necesidad de un concilio, en 1518, en muchos casos ellos mismos se negaron a participar, creando así una nueva Iglesia Católica, e intentándose librar de los errores anteriores: se cuidó la formación de los obispos, se establecieron medidas de disciplina para los sacerdotes y se crearon seminarios para que los nuevos sacerdotes tuvieran una preparación religiosa adecuada para poder enseñar una fe católica.
Basta hasta aquí de señalar, el efecto de la “santimonicación”, y el querer adueñarse del cristianismo para los propósitos menos válidos; no solo revuelve el estómago sino el alma, Ver como se levantó la blanca, augusta y pacifica bandera de Jesucristo nuestro Señor, por esa propensión nuestra a distorsionar su mensaje su filosofía de vida como si fuera mercancía propia, que se pueda explotar a antojo. Habría que preguntarse ahora, en este tiempo, si vamos a seguir con esta maldad tan bien urdida por el Maligno. Estrategia que logra, y da efectividad de aquel adagio que dice: “ Dividi et Vinci”; Divide y vencerás. ¿Y quién creen ustedes que ha vencido? ¿La Iglesia Católica? ¿La Iglesia Protestante? Ninguno de nosotros ha vencido o conquistado al Mundo. Solo el Maligno ha sacado un provecho extraordinario de todo esto. Porque por esta situación en Europa, entró el Secularismo<13> y el Humanismo<14> como reacción de aquellos “buenos” pensadores, hartos con nuestras guerras, y nuestra hipocresía religiosa. Por nuestra ceguera en ver el verdadero mensaje de Jesucristo. Por haber convertido su culto en un negocio, en una arma política y militar. Por no haber podido darle una repuesta al hombre común a su problemática corriente del día a día. Por no haber sabido alimentar al hambriento, acoger al transeúnte, por las cárceles inhumanas, por la soledad de nuestros mayores, por haber creado un mundo hostil; por nuestra rapiña, etc. etc.
Creyeron aquellos libre pensadores, que también ellos tenían la solución con su prédica. Y fallaron en ver que fuera de Dios no hay nada, y si no recoges con Él, desparramas. Por culpa de ellos y por la de nosotros, es que el mundo está como está.
Quien promulgue y aliente esta maldad religiosa, es cómplice del Maligno y de todo lo malo que hay en el Mundo.
¿A quién entonces bendice Jesucristo? Existe algo en su testimonio, su Evangelio que nos lo diga? La respuesta es un rotundo: Si.
“…Mas no ruego solamente por éstos, sino también por
los que han de creer en mí por la palabra de ellos,
para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí,
y yo en tí, que también ellos sean uno en nosotros;
para que el mundo crea que tú me enviaste.
La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean
uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y
tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para
que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los
has amado a ellos como también a mí me has amado…”Juan 17:1-26
Mandato, petición, oración de Nuestro Señor Jesucristo, al Dios padre, cuando sabía que se acercaba su fin, y tenía que rendirle cuentas. Es doblemente crucial y eminente, esta plegaria, salida como un desesperado grito, viendo en el futuro lo que ocurriría. Viendo como nos comportaríamos los cristianos,e invocando su nombre, la barbarie en que nos envolveríamos.
Es una petición del mismo Dios en Cristo, que representa su santa voluntad. Imperativo básico en su misión, cuando dice: “…, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste,..”
“Para que el mundo conozca que tú me enviaste”. Por lo tanto, Cristo, Dios, nos dice que la unión del cristiano es signo mismo del Cristianismo, a otros no cristianos. Es un postulado claro adicional, que la unión del cristiano hace perfecta la unidad de Dios en Cristo, y nosotros en Cristo como su cuerpo místico. Una desunión como la que se ha producido entre los cristianos, crea un caos espiritual al desvirtuar la misma esencia de su misión redentora en crear un cuerpo místico que sirva para atraer a los otros hombres desparramado por todo el mundo.
“…La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad…” Clara referencia a un poder dado a los cristianos si están unidos. Esa gloria que nos ha dado hace referencia al Espíritu Santo dádoles a los apóstoles en el Pentecostés . Los creyentes en la sucesión de aquellos primeros apóstoles, tenemos la misión, el mandato de cumplir esa santa intención y voluntad de Dios. Entonces, todo será posible y las nuevas voluntades, harán posible las bases para un mundo nuevo como consecuencias de nuestra unión, que será testimonio poderosísimo porque estaremos cumpliendo uno de los deseos y milagros más espectaculares prometidos: nos convertiremos en parte de Cristo y por Él, parte de su Padre. Fuerza poderosísima en contra los embates del Maligno en estos postreros días. ¿Si estamos con Dios…quién podrá contra nosotros?
“…para que sean perfectos en unidad...” Todo lo podremos en nuestras vidas, todo lo podremos en contra del mal, arrastraremos a muchos hacia Cristo, pero solo en esa unidad que nos da la perfección por el cumplimiento de la voluntad de Dios. Hemos perdido horrorosamente ese potencial. Hemos desobedecido a Dios, hemos violentado su Espíritu Santo. Es un pecado monstruoso que no tiene perdón para los culpables y para aquellos que le den continuidad.
Nuestro Señor Jesucristo, nos bendecirá con una gloria inusitada si hacemos la voluntad del Padre. “…La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno…” Nos dejará compartir un gran poder si nos unimos. Seriamos invencibles, y todo lo que pidiéramos al Padre se nos concedería. ¡Que error imperdonable el nuestro…! ¡Que desperdicio y locura es no cumplir este mandato! ¡Cuánto hemos perdido! ¡cuanto nos hemos atrasados y cuanto mal hemos creado y permitido en este mundo nuestro! ¡No en balde, hay tanto mal, tanta maldad y tanto sufrimiento y desdicha en el Mundo!
Y ésta es su verdadera iglesia: una comunión estrecha, y unida de creyentes en Él que es la mera fuente de la vida. Esa es la santa voluntad del Santísimo, del Dios Padre.
Amigos, “no todo el que me dice “¡Señor, Señor!” entrará en el Reino de los cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en los cielos” Mt 7, 21. 24-27. Dice el Señor: “El que escucha mis palabras y no las pone en práctica, se parece a un hombre necio que edificó su casa sobre arena. Así es, como si confesamos nuestra fe, debemos vivir nuestra fe, es decir vivir según la palabra de Jesucristo, si no es así, no entraremos al Reino de los Cielos. El camino del Reino de los Cielos, incluye aceptación y obediencia a los propósitos y planes de Dios, y no se esta caminando por el, por el solo hecho de repetir sus nombre.
“Muchos me dirán aquel Día: ‘Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: ‘Jamás os conocí; apartaos de mí, agentes de iniquidad’”. (Mt 7,21. 22). Los que recen con palabras vacías, sin significar y ejecutar lo que dicen, no podrán entrar. Así de simple y así de fuerte. No puedes predicar a un Jesucristo y no cumplir su palabra.
Señor nuestro Jesucristo, que momentos antes de la Pasión oraste por los que iban a ser tus discípulos hasta el fin del mundo, para que todos fueran uno, como tú estás en el Padre y el Padre en ti; compadécete de tanta división como existe entre quienes profesan tú fe.. .Derriba los muros de separación que divide hoy a los cristianos... Mira con ojos de misericordia las almas que han nacido en una u otra comunión cristiana, obra de los hombres, que no tuya. Atráelos a todos a esta única comunión que implantaste desde el principio: a la Iglesia,. Como en el cielo solamente existe una sociedad santa, que no exista en la tierra más que una comunión que confiese y glorifique tu santo nombre. Amén.
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