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El Libre Albedrio.

Dedicado a mi amigo Luis Rosado Viana

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¿Qué es el Libre Albedrio? ¿Es el Libre Albedrio tan libre? ¿Qué dice la teología que es el Libre Albedrio? ¿Qué dice la ciencia, la psicología, etc., que es el Libre Albedrio? ¿Tiene el Libre Albedrio alguna tangencia con la Física Cuántica? ¿Cuán esencial es el Libre Albedrio para la Creación? ¿Es el Libre Albedrio solo un fenómeno humano? ¿Es el Libre Albedrio un elemento cognitivo exclusivo de los seres animados?

Todas son sin duda, preguntas muy interesantes y sus repuestas de seguro asombrarán a muchos. Sin embargo, antes de pasar a estudiarlas, debemos de sentar la bases en cuanto una serie de conceptos relacionados con esto de Libre Albedrio. Una vez tengamos esos conceptos entraremos de lleno en el tema.

Concepto Básico
El libre albedrío es la creencia de aquellas doctrinas filosóficas que sostienen que los humanos tienen el poder de elegir de una forma o de otra, tomar sus propias decisiones.

El principio del libre albedrío tiene implicaciones religiosas, éticas, psicológicas, jurídicas y científicas. Por ejemplo, en la ética puede suponer que los individuos pueden ser responsables de sus propias acciones. En la psicología, implica que la mente controla algunas de las acciones del cuerpo, algunas de las cuales son conscientes. En el reino científico, el libre albedrío se puede percibir en las acciones del cuerpo, incluyendo al cerebro, no siendo determinadas enteramente por la causalidad física.

Perspectivas Filosóficas del Concepto
Esto hace referencia a las diferentes vertientes filosóficas del concepto, es decir, como se ha interpretado a través de los años. Por ejemplo, existen por así decirlo, dos grandes escuelas de pensamiento que sostienen divergentes posturas al respecto. Por un lado, están los que postulan el determinismo que es el punto de vista en el cual todos los eventos son resultados inevitables de causas previas, de que todo lo que pasa tiene una razón de ser. Por el otro lado está el incompatibilismo que promulga el punto de vista en el cual, no hay manera de reconciliar una creencia en un universo determinista con el verdadero libre albedrío.

Todavía hay otros sosteniendo lo contrario a todo esto. Me refiero al libertarismo filosófico, que mantiene que los individuos tienen libertad metafísica y por lo tanto rechazan el determinismo. El indeterminismo es una forma del libertarismo que, según su punto de vista, el libre albedrío realmente existe, y esa libertad hace que las acciones sean un efecto sin causa. La teoría de la agencia es una forma del libertarismo que mantiene que la elección entre el determinismo y el indeterminismo es una dicotomía falsa. Antes que voluntad, es un efecto sin causa, la teoría de la agencia sostiene que un acto de libre albedrío es un caso de agente-causalidad: por lo cual un agente (persona, el ser) causa un acontecimiento. Es una filosofía separada de la teoría económica y política del libertarismo. El libertarismo metafísico se llama a veces voluntarismo para evitar esta confusión.

El compatibilismo es el punto vista que sostiene que el libre albedrío surge en el exterior de un universo determinista aún en ausencia de incertidumbre metafísica. Compatibilistas pueden definir al libre albedrío como el surgimiento de una causa interior, tal como los pensamientos, las creencias y los deseos. La filosofía que acepta tanto el determinismo como compatibilismo se llama el determinismo suave.

La Cuántica, La Ciencia y el LIbre Albedrio
A lo largo de la historia, las personas han hecho intentos de responder a las preguntas del libre albedrío a través de principios científicos. La primera mentalidad científica muchas veces mostró al Universo como determinista, y muchos pensadores creían que era simplemente cuestión de recolectar suficiente información para poder predecir eventos futuros con perfecta precisión.

Esto motiva a los individuos a ver el libre albedrío como una ilusión. La ciencia moderna es una mezcla de teorías deterministas y estocásticas (aquel sistema que funciona, sobre todo, por el azar.( La palabra proveniente del griego: στοχαστικός, 'hábil en conjeturar'. Significa "perteneciente o relativo al azar). Por ejemplo, la decadencia radioactiva ocurre con probabilidad predecible, pero no es posible, aún en teoría, decir exactamente cuándo un núcleo particular decaerá. La mecánica cuántica predice observaciones solo en términos de probabilidad. Esto coloca dudas sobre el determinismo del universo. Algunos científicos deterministas como Albert Einstein creen en la teoría de la variable escondida, que por debajo de las probabilidades de la mecánica cuántica hay más variables (ver la paradoja EPR).

Esta teoría ha traído grandes dudas sobre sí misma, por las desigualdades de Bell, que sugiere que “Dios puede jugar a los dados en verdad” después de todo, quizás poniendo en dudas las predicciones del demonio de Laplace. El filósofo contemporáneo más importante que ha capitalizado el éxito de la mecánica cuántica y la teoría del caos para defender la libertad incompatible es Robert Kane, en La importancia del libre albedrío y otros escritos. Los argumentos de Kane, aun así, se aplican perfectamente a cualquier entidad “impensable” que se comporta de acuerdo con la mecánica cuántica.

Como los físicos, los biólogos han cuestionado el libre albedrío. Uno de los debates más odiados de la biología es el de “lo innato y lo adquirido”. Este debate cuestiona la importancia de la genética y la biología en el comportamiento humano cuando se compara con la cultura y el medio ambiente. Los estudios de genética han identificado muchos factores genéticos que afectan la personalidad del individuo, como en casos obvios como el Síndrome de Down a efectos más sutiles como una predisposición estadística hacia la esquizofrenia.

Aun así, no es certero que la determinación ambiental afecta menos el libre albedrío que la determinación genética. Los últimos análisis del genoma humano muestran que solo tiene hasta veinte mil genes. Estos genes, y el reconsiderado material genético intrón, y la nueva MiRNA, permiten un nivel de complejidad análoga a la complejidad del comportamiento humano. Desmond Morris y otros antropólogos han estudiado la relación entre el comportamiento y la selección natural en humanos y otros primates.

La síntesis de estos dos campos de investigación es que la genética humana puede ser lo suficientemente compleja para explicar tendencias del comportamiento y que los factores ambientales beneficiosos para la evolución tales como el comportamiento de los padres, y los estándares culturales, modifican estos factores genéticos. Ninguno de estos fenómenos, complejidad genética, o desventajas en el comportamiento cultural, requieren del libre albedrío para explicar el comportamiento humano. Sin embargo, la presencia de los genes que juegan un papel en algunas conductas, por ejemplo desórdenes mentales, no vuelve a un comportamiento automático, y los estudios sugieren que hay personas que sufren de una predisposición genética a ser más explosivos, pero el comportamiento violento no necesariamente se vuelve un rasgo en la conducta del individuo.

Parece que es necesario más de un gen, y un posible combustible ambiental para expresar el rasgo; esto sugiere que la naturaleza y la crianza juegan un importante papel en nuestro comportamiento. Algunos difieren y afirman que alguna forma de libre albedrío puede todavía existir, ya que el factor ambiental en el libre albedrío le permite a una persona manipular ese ambiente de manera tal que esta manipulación implique un compromiso entre su propio cuerpo y mente, porque una acción aislada no existe, una motivación parecida o comparable a ambos actos existe, y los factores genéticos permiten esas dos o más acciones ser tomadas en cualquier situación o momento, pero solo a veces ese compromiso puede significar un evento que no es al azar, al menos en algunas instancias, el argumento tiende a implicar.

La parte de crianza aquí puede estar en conflicto con información a corto plazo, así que no necesariamente predice o explica el resultado del curso de la acción a ser tomada. Aun así, otros discuten que esos factores en solitario pueden explicar el resultado del comportamiento sin la necesidad del “libre albedrío”. Las investigaciones sobre el tema, siguen en proceso.

Estudios del Cerebro humano. Por medio de algunos estudios realizados por Benjamín Libet, se sugiere que las decisiones tomadas por una persona son primero hechas en un universo consciente, y después son traducidas a una “«decisión consciente»” y la creencia del sujeto de que esto ocurrió bajo su voluntad se debe únicamente a la visión retrospectiva del evento

También se ha vuelto posible el estudio del cerebro vivo y los investigadores ahora pueden observar la maquinaria de la toma de decisiones trabajando. Un experimento en este campo fue conducido por Benjamín Libet en los años 1980 en el cual él le pedía a sujetos escoger un momento cualquiera para agitar su muñeca mientras él lo asociaba con la actividad cerebral.

Libet descubrió que la actividad cerebral inconsciente que llevaba a la decisión consciente de mover su muñeca comenzaba medio segundo antes de que el sujeto conscientemente decidiera moverlo. Esta masa de carga eléctrica ha sido llamada potencial de estar listo. Los descubrimientos de Libet sugieren que las decisiones tomadas por un sujeto son primero hechas en un universo inconsciente, y después son traducidas a una “decisión consciente” y la creencia del sujeto de que esto ocurrió bajo su voluntad se debe únicamente a la visión retrospectiva del evento. Por otro lado, Libet todavía encuentra espacio en su modelo para el libre albedrío, en la noción del poder del veto: de acuerdo con este modelo los impulsos inconscientes que ocasionarán un acto voluble pueden ser suprimidos por los esfuerzos conscientes del sujeto. Cabe acotar, que esto no significa que Libet crea que las acciones inconscientemente incentivadas necesitan la ratificación de la consciencia, sino que, más bien, la consciencia retiene el poder de negar la actualización de los impulsos inconscientes.

Un experimento relacionado, realizado después por el doctor Álvaro Pascual-Leone, se basaba en preguntar a los sujetos qué mano querían mover. Encontró que, estimulando diferentes hemisferios del cerebro usando campos magnéticos, era posible influenciar fuertemente en la escogencia de la mano. Normalmente la gente que opta por la mano derecha escogería mover dicha mano 60% del tiempo, pero cuando el hemisferio derecho era estimulado, escogerían la mano izquierda en un 80% de las situaciones; el hemisferio derecho del cerebro es responsable del lado izquierdo del cuerpo, y el hemisferio izquierdo del derecho. A pesar de la influencia externa en la toma de decisiones, los sujetos continuaban reportando que creían haber tomado la decisión libremente. El mismo Libet, sin embargo, no interpreta su experimento como experiencia de la ineficacia del libre albedrío consciente —él señala que a pesar de la tendencia que dice que al presionar un botón, y acumular por 500 milisegundos, el consciente retendrá el derecho a vetar esa acción en los últimos milisegundos. Se puede comparar con un jugador de golf, quien puede mover el putter varias veces antes de acertar. Si nos basamos en esto, la acción simplemente recibe una estampa de aprobación en el último milisegundo. También planeando las actividades del día de mañana, o para dentro de una hora, el interruptor de los milisegundos es insignificante.

Puede o no, ser posible alcanzar una realización científica final involucrando la posibilidad del libre albedrío adentrándonos en los orígenes de nuestros pensamientos conscientes. En el punto de vista científico, toda experiencia consciente es contingente hacia las neuronas —un golpe fuerte en la cabeza puede servir como demostración a este punto, así como casos documentados de lesiones neurológicas. El cerebro consiste en millones de neuronas, con trillones de conexiones entre ellas. En un nivel bioquímico, la tarea principal de una neurona es propagar impulsos electro-químicos a otras neuronas formando un “circuito integrado” que constantemente recibe información de los sentidos (vista, olor, tacto y gusto) y devolviendo información para controlar músculos y órganos. Sólo el 10% de las neuronas en el sistema nervioso tratan con los impulsos sensoriales y con el control de músculos; las neuronas sobrantes sirven para integrar, refinar y procesar señales de entrada o salida.

La experiencia del libre albedrío es así conceptualizada surgiendo de alguna combinación de estas neuronas, pero ¿cómo llegamos a esta acumulación de neuronas, que son finos hilos de grasa con el potencial de recibir impulsos eléctricos, pueden dar poder a nuestro consciente, emociones y sentimientos? ¿Cómo puede ser que este concepto de “yo” y nuestro libre albedrío puede controlar neuronas y nuestro comportamiento, y el cerebro es meramente una sopa tibia de grasa, colesterol y neurotransmisores? Este misterio sin resolver, domina el debate moderno sobre la existencia de nuestra conciencia y la posibilidad del libre albedrío.
Neurología y psiquiatría

Hay ciertos desórdenes relacionados con el cerebro que pueden ser denominados como desórdenes del libre albedrío: en el desorden obsesivo-compulsivo un paciente puede sentir una agobiante necesidad de hacer algo en contra de su propia voluntad. Los ejemplos incluyen lavarse las manos varias veces al día, reconociendo el deseo como su propio deseo, aunque parece estar en contra de su propia voluntad. En el síndrome de Tourette y otros parecidos, los sujetos se moverán involuntariamente, desarrollando tics y articulaciones. En el síndrome de la mano ajena, el cuál es también llamado el síndrome del Dr. Strangelove, denominada así por la popular película, las extremidades del paciente harán actos significativos sin la intención del sujeto.
Determinación y comportamiento emergente.

En la emergente o filosofía generativa de la ciencia cognitiva y la psicología evolucionista, el libre albedrío es la generación de posibles comportamientos infinitos de la interacción de un grupo de reglas y parámetro finitos. A pesar del impredecible carácter del comportamiento emergente de procesos deterministas guía a la percepción del libre albedrío, el libre albedrío como una entidad ontológica no existe.

Como una ilustración los juegos de mesa de estrategia como el ajedrez y el go, son rigurosamente determinados en sus reglas y parámetros expresados en términos de la oposición de las piezas en relación con las demás en el tablero. Aun así, el ajedrez y el go, con sus estrictas y simples reglas generan una gran variedad de comportamientos impredecibles. Por analogía, los emergentes o generativos sugieren que la experiencia de libre albedrío emergen de la interacción de reglas finitas y parámetros determinados que generan comportamientos infinitos y predecibles. En la vista de la dinámica y psicología y evolución, células autómatas y las ciencias generativas el comportamiento social puede ser controlado como proceso emergente, y la percepción del libre albedrío fuera de la casualidad es esencialmente una prueba de ignorancia.

En la teología.
La doctrina teológica de la divina sabiduría se dice que está frecuentemente en conflicto con el libre albedrío. Después de todo, si Dios sabe exactamente que pasará, exactamente todas las acciones que cada uno hará, el estatus de las opciones libres se cuestionan. Dios ya sabe por adelantado la verdad sobre las opciones de uno, lo cuál limita nuestra libertad. Este problema se relaciona con el problema Aristotélico de la batalla marina: mañana habrá o no una batalla marina. Si hubiese una, entonces era verdad que ayer habría una. Entonces sería necesario que la batalla ocurriera. Si no hubiese una, entonces por razonamiento similar, es necesario que no ocurriera. Esto implica que el futuro, sea lo que sea, está totalmente regido por verdades pasadas —verdaderas propuestas sobre el futuro. De todas formas, algunos filósofos sostienen que la necesidad y la posibilidad son definidas respecto a un punto en el tiempo y una matriz dada de circunstancias empíricas, entonces algo que es meramente posible desde la perspectiva de un observador pueden ser necesarias desde la perspectiva de un omnisciente. Algunos filósofos creen que el libre albedrío es equivalente a tener un alma, y por eso, de acuerdo con aquellos que afirman que los animales carecen de alma, los mismos no poseen libre albedrío. La filosofía judía remarca que el libre albedrío es un producto de la intrínseca alma humana, utilizando la palabra neshama, venida de la raíz judía nshm נשמ que significa “aliento”.

En el cristianismo
Representación de Jesús en la cruz, por Christoph Bockstorfer, a su lado están dos ladrones, uno de cada lado, a punto de morir. Solamente uno pidió a Jesús el perdón, mientras que el otro, incluso al borde de la muerte y sin nada que perder, decide burlarse del mismo. En el punto de vista de los Metodistas y otros que creen en el «libre albedrío», esto fue la elección entre la vida y la muerte eterna.

En la teología cristiana, Dios es descrito no solamente como alguien omnisciente sino que además es omnipotente; un hecho que mucha gente, cristianos y no-cristianos también, opinan que implica que no solamente Dios siempre ha sabido que decisiones tomará cada uno mañana, sino que además ya ha determinado esas decisiones. Eso es, creen ellos, que por la virtud de su conocimiento. El sabe que influenciará las decisiones individuales, y con la virtud de su omnipotencia. Él controla esos factores. Esto se vuelve especialmente importante para las doctrinas relacionadas con la salvación y la predestinación. Otras ramas, como los Metodistas, creen que mientras Dios es omnipotente y conoce las decisiones que los individuos van a tomar, Él todavía le da el poder a los individuos para escoger o rechazarlo todo, sin importar las condiciones externas o internas relacionadas con la decisión. Por ejemplo, cuando Jesús fue clavado a la cruz, los dos asesinos, uno de cada lado, estaban a punto de morir. Solamente uno pidió a Jesús el perdón, mientras que el otro, incluso al borde de la muerte y sin nada que perder, decide burlarse del mismo. En el punto de vista de los Metodistas y otros que creen en el libre albedrío, esto fue la elección entre la vida y la muerte eterna.
Quienes proponen el “libre albedrío”, defienden el hecho de que el conocimiento de un suceso por venir es enteramente diferente a causar el suceso. Quienes proponen el "determinismo" estarían de acuerdo, pero cuestionarían si el conocimiento del futuro sería posible sin la presencia de una causa determinante Aun así, la definición de la predestinación varía entre los cristianos.

El carácter del libre albedrío es también un punto de debate entre ambos lados de la teoría del Socialismo cristiano. Ya que algunos cristianos interpretan la Biblia como un manifiesto que propone una sociedad ideal, el comunismo, en tanto que los oponentes de esta teoría mantienen que el establecimiento de un sistema comunitario a gran escala puede infringir el libre albedrío de los individuos al negarles la libertad para tomar ciertas decisiones por sí solos. Las comunidades cristianas, en cambio, alegan que el libre albedrío es relativo a las opciones que tiene cada persona, por lo que siempre estará limitado de alguna manera por las condiciones sociales y por leyes humanas y es así como el capitalismo somete a las personas independientemente de su voluntad.

En el calvinismo
A partir de la obra de Juan Calvino, La Institución de la Religión Cristiana, los Calvinistas, divulgan la idea de que Dios, en su soberanía, quién iba a ser salvado desde antes de la Creación. En 1619 el Sínodo de Dort, convocado por la Iglesia Reformada holandesa declaró que: "Dios, en el tiempo, a algunos conceda el don de la fe y a otros no, procede de Su eterno decreto. Conocidas son a Dios desde e! siglo todas sus obras y: hace todas las cosas según el designio de su voluntad. Con arreglo a tal decreto ablanda, por pura gracia, el corazón de los predestinados, por obstinados que sean, y los inclina a creer; mientras que a aquellos que, según Su justo juicio, no son elegidos, los abandona a su maldad y obstinación. Y es aquí, donde, estando los hombres en similar condición de perdición, se nos revela esa profunda misericordiosa e igualmente justa distinción de personas, o decreto de elección y reprobación revelado en la Palabra de Dios. La cual, si bien los hombres perversos, impuros e inconstantes tuercen para su perdición, también da un increíble consuelo a las almas santas y temerosas de Dios.

"Esta elección es un propósito inmutable de Dios por el cual El, antes de la fundación del mundo, de entre todo el género humano caído por su propia culpa, de su primitivo estado de rectitud, en el pecado y la perdición, predestinó en Cristo para salvación, por pura gracia y según el beneplácito de Su voluntad, a cierto número de personas, no siendo mejores o más dignas que las demás, sino hallándose en igual miseria que las otras, y puso a Cristo, también desde la eternidad, por Mediador y Cabeza de todos los predestinados, y por fundamento de la salvación. Y, a fin de que fueran hechos salvos por Cristo, Dios decidió también dárselos a él, llamarlos y atraerlos poderosamente a Su comunión por medio de Su Palabra y Espíritu Santo, o lo que es lo mismo, dotarles de la verdadera fe en Cristo, justificarlos, santificarlos y, finalmente, guardándolos poderosamente en la comunión de Su Hijo, glorificarlos en prueba de Su misericordia y para alabanza de las riquezas de Su gracia soberana. Conforme está escrito: según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuéremos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el Puro afecto de Su voluntad, para alabanza de la gloria de Su gracia, con la cual nos hizo aceptor en el Amado; y en otro lugar: Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó, y a los que justificó, a éstos también glorifico."

Ellos citan Efesios 1-4: “En Cristo Dios nos eligió antes de la creación del mundo, para estar en su presencia sin culpa ni mancha.” Uno de sus más fuertes defensores de este punto de vista fue el predicador Puritano-Americano y teólogo Jonathan Edwards.

Edwards creía que la indeterminación era incompatible con la dependencia del individuo a Dios y su soberanía. Él pensaba que si las respuestas de los individuos eran causalmente libres, entonces su salvación depende parcialmente en ellos y la soberanía de Dios no es “absoluta y universal.” El libro de Edwards, Libertad del Albedrío, defiende la determinación teológica. En este libro, Edwards intenta demostrar que la liberalidad es incoherente. Por ejemplo, él dice que a través de la “determinación propia” el libertario manifiesta que las acciones propias son precedidas por un acto de libre albedrío o que los actos propios carecen de causas suficientes. La primera afirmación nos guía a un infinito regreso mientras que la segunda implica que los acciones propias ocurren por accidente y no puede hacer a alguien “mejor o peor, así como un árbol es mejor que otros árboles porque periódicamente es alumbrado por un cisne o una luciérnaga; o una roca más viciosa que otras rocas, porque las serpientes se han enrollado bajo ella más seguidos.”

Sin embargo, no debería ser considerado que este punto de vista niega completamente el libre albedrío. Clama que el hombre es libre de actuar de acuerdo con sus impulsos morales y deseos, pero que no es libre de actuar en su contra o cambiarlos. Quienes proponen, como John L.Girardeau, han indicado en sus creencias en que la neutralidad moral es imposible; que aún de ser posible, y que uno fuese adepto a ideas contrarias, uno no podría tomar decisión alguna; si uno, por otro lado, se inclina levemente hacia una opción, se escogerá ésa sobre las otras.

Cristianos no-Calvinistas intentan una reconciliación con los conceptos duales de Predestinación y libre albedrío al señalar la situación de Dios como Cristo. Al tomar la forma de un hombre, un elemento necesario en este proceso es que Jesús vivió en la forma de un mortal. Cuando Jesús nació, no fue creado por el poder omnisciente de Dios el Creador, sino con la mente de un niño humano —aun así, era todavía completamente Dios. El precedente que esto crea es que Dios es capaz de abandonar sabiduría, o ignorarla, mientras siga siendo Dios. Aunque esto no es inconcebible, y aunque la omnisciencia, y que Dios sabe cual es el futuro que le espera a los individuos, el cual está en poder de negar este conocimiento en orden de preservar el libre albedrío individual.

Sin embargo, una reconciliación más compatible con la teología no-calvinista establece que Dios es, de hecho, ignorante de los eventos futuros, pero, siendo eterno, está fuera del tiempo y del pasado, presente y futuro como una sola creación. Consecuencialmente no se cree que Dios sabría que Jeffrey Dahmer iba a ser culpable de homicidio años antes del evento, pero que Dios estaba consciente de ello por toda la eternidad, viendo todo el tiempo como un presente único. Esta era la vista ofrecida por Boecio en su libro V “La Consolación de Filosofía”.

Loraine Boettner difería acerca de la doctrina de pre-conocimiento divino y que este no escapaba de los alegados problemas de pre-ordenación. Escribió que “Lo que Dios más sabe de antemano, en la propia naturaleza del caso, es tan arreglado y certero como lo que está preordenado; y si uno es inconsistente con la agencia libre del hombre, el otro también lo es. La preordenación predice los eventos certeros, mientras que el preconocimiento presupone que ellos si son certeros”. Algunos cristianos teólogos, sintiendo la mordida de este comentario, optaron por limitar la doctrina del preconocimiento no haciéndolo todo junto, sino que formando una nueva escuela de pensamiento, similar al Socinianismo y la Teología en Proceso, llamado Teísmo Abierto.

En el catolicismo
Teólogos de la Iglesia Católica abrazan la idea del libre albedrío, pero generalmente no ven el libre albedrío existiendo aparte o contradiciendo la Gracia divina. San Agustín de Hipona y Santo Tomás de Aquino escribieron extensamente sobre el libre albedrío, con Agustín concentrándose en la importancia del libre albedrío en su respuesta a los Maicéanos, y también en las limitaciones de un concepto de libre albedrío ilimitado como negación de gracia, en sus refutaciones de Pelagio. El énfasis del catolicismo cristiano en el libre albedrío y gracia es generalmente contrastado con la predestinación de la cristiandad protestante especialmente después de la contrarreforma, pero entender conceptos que difieren acerca del libre albedrío, es tan importante como entender los diversos conceptos de la naturaleza de Dios, centrándose en la idea en que Dios puede ser todopoderoso y omnisapiente aunque la gente continúe ejercitando el libre albedrío, ya que Dios no existe en el tiempo, y el comportamiento del hombre lo está.

En la ortodoxa oriental
El concepto de libre albedrío será también muy importante en las iglesias ortodoxas, particularmente en las orientales ortodoxas, y muy especialmente en las afiliadas al Cóptico. Muy similar al concepto del judaísmo, el libre albedrío es tratado como axiomático. Todos poseen un libre albedrío que seguirá siguiendo su consciencia y arrogancia, ambas siendo parte del individuo. Mientras uno más sigue la consciencia, se obtienen mejores resultados, y mientras uno más siga la arrogancia, peores serán los resultados. Seguir la arrogancia propia es a veces comparado con los peligros de caer en un hueco al caminar en oscuridad, sin la luz de la conciencia que ilumina el camino. Doctrinas muy similares han también encontrado expresión escrita en el “manual de Disciplina” de los Manuscritos del Mar Muerto, y en algunos textos religiosos baja la posesión de los judíos Beta Israel de Etiopía.

En el judaísmo
La creencia del libre albedrío (hebreo: bejirá jofshith בחירה חפשית, bejirá בחירה) es axiomática en el pensamiento judío, y está conectada muy de cerca con el concepto de premio y castigo, basado en la Torá. El Versículo 30:19 del Deuteronomio dice “Yo (Dios) te he dado vida y muerte, bendición y maldición: escoge vida”. El libre albedrío es entonces discutido largamente en la filosofía judía, primariamente como el objetivo de Dios en la creación, y después resultando en una paradoja.

Los judíos en la actualidad mantienen discusiones sobre el Libre albedrío y la participación de Dios en las elecciones morales que toman las personas, y el grado de libertad de decidir que posee cada persona. Las enseñanzas tradicionales sobre la creación, particularmente influenciado por el misticismo judío, son que “este mundo es como un pasillo para el Mundo Venidero” (Pirkei Avoth 4:16). “El hombre fue creado con el solo propósito de regocijar a Dios, y derivando el placer del esplendor de Su presencia… el lugar donde esta alegría se dará es en el Mundo Venidero, que fue creado expresamente para esto; pero el camino al objeto de nuestros deseos es este mundo…” (Moshe Jaim Luzato, Mesillat Yesharim, Cap.1).

El libre albedrío es requerido en la justicia de Dios, “de otra manera, el Hombre no obtendría ni rechazaría actos de bondad sobre los cuales él no tendría control. Es entendido posteriormente que para que el Hombre pueda tener un libre albedrío verdadero, no debe tener solamente esto internamente, sino también un ambiente que permita una decisión entre obediencia y desobediencia. Dios, así, creó el mundo para que bien y mal puedan operar libremente esto es el significado de la máxima rabínica , “todo está en las manos del Cielo menos el miedo al Cielo” (Talmud, Berachot 33b). En la literatura Rabínica, hay mucha discusión entre la omnisciencia de Dios y el libre albedrío. La visión representativa es que “todo está previsto; aun así, el libre albedrío es dado” (Rabí Akiva, Pirke Avot, 3:15). Basado en el entendimiento, el problema es descrito como una paradoja, más allá de nuestro entendimiento.

“El Sagrado, Bendito sea, sabe todo lo que pasará antes de que haya pasado. ¿Sabrá Dios si una persona particular será buena o mala, o no lo sabrá?, si Él lo sabe, será imposible para esa persona no ser buena, y así demuestra que no conoce todo lo que Él ha creado...El Sagrado, Bendito sea, no tiene temperamentos y está fuera de dichos ambientes, a diferencia de la gente, cuyos seres y temperamentos son dos cosas separadas. Dios y sus temperamentos son uno, y la existencia de Dios está más allá de la comprensión del hombre… No tenemos las capacidades de comprender cómo El Sagrado, Bendito Sea, conoce todos los eventos y su creación. [Sin embargo] se sabe sin duda que la gente hace lo que quiere sin El Sagrado, Bendito Sea, forzándolos a hacer algo… Es dicho por esto que un hombre es juzgado de acuerdo a sus acciones.” (Maimonides, Mishne Torá, Teshuva 5:5).

La paradoja es explicada, pero no resuelta, al observar que Dios existe fuera del tiempo y por lo tanto, su conocimiento del futuro es exactamente el mismo conocimiento del pasado y del presente. Así como su conocimiento del pasado no interfiere con el libre albedrío del hombre, tampoco en un futuro. Una analogía es aquella del viaje en el tiempo: El viajero del tiempo, habiendo regresado del futuro, sabe previamente lo que alguien hará, pero mientras él sabe esto, este conocimiento no causa la acción del sujeto; el sujeto tuvo libre albedrío incluso cuando el viajero del tiempo tuvo un conocimiento previo. Esta distinción entre conocimiento previo y predestinación, es discutido por la crítica de Maimonides Abraham Ibn Daud; véase Hasagat HaRABaD ad loc.

Aunque lo previo representa la vista mayoritaria en el pensamiento rabínico, hay muchos grandes pensadores que resuelven la paradoja al excluir explícitamente el divino conocimiento previo. Ambos, Saadia Gaon y Judah ha-Levi mantienen que “las decisiones del hombre preceden al conocimiento de Dios.” Gersónides sostiene que Dios sabe, de antemano, las decisiones abiertas a cada individuo, pero no conoce que decisión el individuo en su libertad tomará. Isaiah Horowitz toma el punto de vista de que Dios no puede saber cuáles elecciones morales tomarán las personas, pero que, sin embargo, no deteriora su perfección.

La existencia del libre albedrío y la paradoja descrita anteriormente está ligada cercanamente al concepto de Tzimtzum. Tzimtzum apoya la idea de que Dios “contrajo” su esencia infinita, para permitir la existencia de un “espacio conceptual”, en el cual un mundo finito, independiente pudiese existir. Esta “constricción” hizo posible al libre albedrío, y seguidamente el potencial para heredar el potencial y el Mundo Venidero. Más allá, de acuerdo con la primera aproximación, está entendido que la paradoja de la omnisciencia del libre albedrío provee un plano temporal paralelo a la paradoja inherente dentro de Tzimtzum.

En la garantía del libre albedrío, Dios, de alguna manera ha “disminuido” su conocimiento previo para permitir la acción independiente del hombre; Él posee su conocimiento previo y aun así el libre albedrío existe. En el caso de Tzimtzum, Dios ha contraído su esencia para permitir la existencia independiente del hombre; aun así es atractivo y trascendente.

En el pensamiento judío, el libre albedrío es todavía discutido en conexión con la Teología Negativa, la Divina Simplicidad y la Divina Providencia así como los principios judíos de la fe en general.

En el islam
El islam enseña: Dios es omnisciente y omnipotente; lo ha sabido todo por la eternidad. Pero aún, hay una tradición de libre albedrío para que el hombre reconozca la responsabilidad de sus acciones, la cual ha sido extraída del Corán. Así está escrito en el Corán: “Nadie cargará el peso de otro.” El libre albedrío es la base sobre la cual uno puede ser castigado o recompensado en la vida posterior.

Concluyendo
Vivimos una única realidad con tres dimensiones: matemática, física y psíquica, señala Penrose en su último libro “El camino hacia la realidad”. Gracias al hombre surge la unidad de esos tres mundos y se sientan las bases de una biofísica cuántica de la mente, según la cual un ordenador nunca podrá tener conciencia. La conciencia artificial requiere una nueva física capaz de explicar la conciencia, que en el modelo Penrose aparece asociada a la gravedad cuántica. Aunque la propuesta de Penrose es especulativa, constituye la contribución más importante hacia una explicación psicobiofísica del psiquismo, dentro de una visión holística de lo real que supera las estrecheces del reduccionismo de décadas anteriores y nos abre a una ciencia más humanística y, desde luego, mucho más cercana al diálogo con el teísmo.

La realidad es una sola unidad clasificable en tres mundos. Por su consistencia interna inmutable el mundo matemático ocupa una posición especial. Al mejor estilo platónico, las matemáticas habitan en un mundo del ser, eterno, armónico y perfecto. Los elementos matemáticos poseen una existencia que sólo puede ser descubierta a través de la inteligencia. Decimos, pues, que es un mundo inteligible.

Existe también un mundo físico. Es la realidad sensible y perceptible a través de las sensaciones. Las ciencias físicas estudian las propiedades de este mundo dinámico e imperfecto, que son susceptibles de comprobación experimental. Es un mundo de luz y de procesos materiales explicables mediante cuatro interacciones básicas descritas mediante elementos del mundo matemático. El fundamento ontológico del mundo físico es matemático.

Además, Penrose incluye un mundo de experiencias psíquicas, personales e intersubjetivas. Es el mundo psíquico donde acontece la conciencia. La conciencia es una propiedad psíquica de algunos seres materiales del mundo físico. Los animales superiores participan de esta dimensión psíquica de la realidad. No podemos decir lo mismo de una roca o de un átomo. Sólo una parte del mundo físico ha producido conciencia. Existe, pues, una relación entre los mundos físico y psíquico. Por último, Penrose establece una interrelación entre el mundo psíquico y el matemático, que termina de unificar la realidad.

El mundo matemático es aprehendido por un ser físico y consciente concreto. El hombre es capaz de conocer el mundo matemático. Es el único ser del mundo psíquico capaz de contemplar las verdades matemáticas. Gracias al hombre, surge la unidad de los tres mundos: una parte del matemático soporta lo físico, una parte del físico lo psíquico y una parte del psíquico contempla lo matemático. En síntesis, vivimos en una única realidad con tres dimensiones: matemática, física y psíquica.

La Tesis Final
Como se puede observar, se podría llevar estos silogismos hasta la Luna y todavía sobraría espacio para más argumentaciones. Pero eso no es el objetivo primordial de esta exposición. Queremos atar y hacer parte de esto, la tesis ofrecida en el “Atomo Dios” expuesto anteriormente en estas páginas. Queremos exponer el argumento de que el Libre Albedrio no es un fenómeno exclusivo de la experiencia y evolución humana sino que el Libre Albedrio es un resultante y un determinante en toda la naturaleza. Que es gobernado por “fuerzas”, o paradigmas profundísimos, elementales en toda la naturaleza. Digamos que se trata de un comportamiento “insertado” en las partículas más elemetales del átomo., y en nuestra tesis, en lo que describimos como el “Atomo Dios”, o los Bosones de Higgs, aquella partícula, ya observada, estudiada y probada por la Física Cuántica, y cuales carecen de antecedents o peso. Son lo más elemental, lo que forma y determina todo lo demás y no hay nada ante de ellos. Por eso, se ha dado por llamarlos: “El Atomo Dios”. Salieron del vórtice creativo que se conoce como el “Big Bang”.

Esto es lo que queremos traer ante ustedes, que el Libre Albedrio, es un “Resultante” y “Determinante” de la materia salida desde las mismísimas entrañas del Big Bang. Sé que muchos levantarán las cejas de inmediato, pero esto que estamos diciendo y que vamos a desarrollar aquí, tiene su fuente en estudios recientes, muy serios en varias universidades y por científicos de la Física Cuántica de mucho renombre. Además, verán que hace todo el sentido del mundo y explica muchas cosas, amén del comportamiento del Ser Humano.

Debo de aclarar para aquellas personas con preocupaciones religiosas, que esta tesis, en vez de poner a dudas el concepto moral o religioso del Libre Albedrio como lo enseña la ortodoxia Cristiana, por el contrario reafirma y explica el mismo desde ángulos insospechados. Además, presenta un todo harmónico o modelo para el comportamiento de la materia en todo el Universo.

Particularmente asombroso dentro de esta tesis es el “Resultante”, del comportamiento subatómico señalado, en el surgimiento de la consciencia Humana con sus secuelas de “Determinantes”, que no solo adelantan al máximo paragón, lo que para el ser humano es el Libre Albedrio.

En resumidas cuentas, la tesis en términos sencillos, propugna que el Libre Albedrio, es un principio que sigue las partículas subatómicas de las que está hecha todo lo que existe en el Universo: todos los elementos que componen los astros, toda la materia animal o vegetal. De hecho, todo lo creado es como lo conocemos, porque ha tenido por señalamiento de Dios, un comportamiento atómico el cual por sus Determinantes de selección, y a través de los millones y trillones de años, un Resultante determinando. Hay inmensa e indeterminada variedad en el Universo porque hay inmensa e indeterminada posibilidades de Determinantes. La materia no dejará de conformarse y reconformarse por sus Determinantes infinitos que van más allá de los que los científicos cuánticos llaman la “estadística”. Es decir, que va más allá de un comportamiento predecible, con patrones de causa y efecto, si se quiere, rítmicos o repetitivos. Ni tan siquiera, la materia se comportará en base a lo dicho, a como la conoce incompletamente el hombre. Ésta, irá más allá de lo actual y de lo conocido.

Basado en esto, podemos decir, que a través de los millones y millones de años, en la formulación de seres vivientes, siguiendo esos trillones sobre trillones de comportamiento Determinates de su composición atómica, lo máximo en esos Resultantes es el advenimiento de la consciencia. Esa cualidad de la materia, en síntesis, (el cerebro es pura materia) de poder tener la capacidad de observarse introspectivamente y extroespectivamente. Un milagro de la creación, un hecho tan maravilloso, que no puede ser explicado fuera de un preordenamiento de un “Poder Consciente” y “omnipotente”, es decir, un Dios. No es posible que este fenómeno Universal, sea al azar, un mero accidente en la creación o hasta una singular aberración. Un fenómeno único irrepetible, estancado en su singularidad y su soledad.

Entonces podríamos decir que desde que la materia más primaria, salió del seno de Dios, viene haciendo unos ejercicios que han venido conformándola y dándole forma. Pero ese comportamiento, no sigue un un encasillado o predeterminación encaminada a resultar de una manera determinada sino que tal parece que se ha dejado a la materia creada por Dios, un Libre Albedrio. Libre las partículas primarias de “asociarse como quisieran”. Libres de ir a través de los trillones y trillones de años, de por selección, error y acierto, configurarse útilmente para ellas y el conglomerado que le siguió. Utilidad para cada configuración y su conglomerado.

El Ser humano, es constituido por materia que recoge en su crecimiento y a través de su evolución, de la tierra y lo que come. Así de sencillo. “Somos”, dicen: “lo que comemos”. Por lo tanto, si el comportamiento sub átomico y átomico es de Libre Albedrio, ergo: el ser humano tienen que haber reflejado ese comportamiento igualmente. Y de hecho, eso es precisamente lo que se ha podido constatar de la evolución desde los primates inferiores hasta el homo sapiens. Todavía, el hombre hace esos ejercicios; constantemente escoge, decide, rechaza y abriga comportamiento. Su evolución dentro de este comportamiento en el materia lo ha llevado a ser el milagro, lo logrado más grande, más maravilloso en todo el Universo. No existe creación más espectacular que el Ser pensante; seres con consciencia propia y diferenciados unos de otros. Con capacidad para aceptar o rechazar. La creación más excelsa de Dios. Se podría casi decir que somos parte de la misma esencia de Dios. Que somos como una especie de “diocesitos”. En resumidas cuentas, ¿no se no dice que somos hijos de Dios? Bueno, de ser cierto, en algo nos tenemos que pareces a ÉL.

Lo interesante, lo más asombroso de todo esa experiencia humana es que a diferencia de los otros creados, sean animados o inanimados, la consciencia con su Libre Albedrio, ha llevado o posicionado al Ser humano, a hacer aún, otro ejercicio más de concientización (Ver el Fenómeno Humano de Pierre Tellirand de Chardin). Este ejercicio en particular no tiene igual – por lo menos en este mundo—porque sin tener apoyo en la naturaleza, lentamente asciende por ese plano inclinado de los millones de años de su evolución y encuentra al responsable de todo lo que lo inquieta y le dio esa capacidad. Lo enfrenta de bruces con su Creador, lo enfrenta a Dios. Si… el hombre tiene un enfrentamiento continuo con Dios y Dios con él. Las Escrituras, demuestran este enfrentamiento, este conflicto perenne, angustioso y gozoso.

Es singular esta capacidad; decía De Chardin que: “El perro sabe, pero no sabe que sabe”. El perro también es producto de esa evolución producto de determinantes y Resultantes, de ese Libre Albedrio atómico, como .todas las otras creaciones resultantes. Pero esa capacidad evolutiva de introspección es sencillamente del Ser Humano y lo más que nos acerca a Dios. El hombre, a diferencia del perro, sabe pero también sabe porque sabe.

No somos--como nos sigue diciendo De Chardin-- seres humanos dentro de una experiencia espiritual, sino seres espirituales pasando por una experiencia humana. Y a mi parecer, no deberíamos de ser los únicos en el Universo, porque el mismo, debe, -siguiendo estos paradigmas enumerados-- estar pletórico de vida… de evolución de una evolución buscando a Dios… de donde salió.

De Chardin trató de combinar la fe católica con la ciencia más avanzada. Él afirma que de la materia surgió la vida y posteriormente la vida evolucionó hasta la aparición de la conciencia y con el surgimiento del hombre, la conciencia auto reflexiva.

Teilhard intenta en su obra conciliar el proceso ciego de la evolución de la materia con la creencia católica en la intervención divina en el universo. Nos dice que la vida es expansiva y, una vez alcanzada la conciencia, ésta también lo es. Por esta razón, estamos actualmente observando la creación de la noosfera, una esfera de conciencia que esta englobando el planeta, ¿será la internet la primera manifestación de esta conciencia planetaria? y que en el futuro sin duda englobará el universo entero.

La ciencia actual ha encontrado que el universo nació hace unos 13,700 millones de años, en el llamado Big Bang. El jesuita Teilhard nos lleva con sus ideas hasta el final, a lo que él llama punto Omega en el que el universo entero estará unido y pleno de conciencia. Parecería que para él, en la encarnación de Jesús se encuentra el punto medio entre el alfa y el omega. Por todo lo creado y en todo lo creado, lo divino nos asalta, nos penetra, nos moldea, nos encamina, nos evoluciona.

Nos podriamos imajinar esto como algo distante, inaccessible esoterico, cuando en realidad, vivimos en sus ardientes camadas, en sus mismas entrañas. En Dios vivimos en Él nacimos y morimos; en Él evolucionamos y así todo el cosmo, igualmente vive y padece, se crea y recrea en esa interminable libre escogencia evolutiva; cada cual en sú ritmo y a sú paso.

El Mal Natural Resultante del Libre Albedrio Sub-Particular
Es necesario, en este momento traer a la atención de ustedes que este segmento es la continuación y el capítulo final de la monografía expuesta anteriormente en este Web Page, sobre el Bien y El Mal. Es punto final; a lo sumo, lo máximo que se puede aspirar o indagar en este largísimo camino emprendido ya desde milenios por el Hombre en pos de una explicación al porqué de tanto sufrimiento causádole por la Naturaleza. Es la respuesta a esa incógnita y ese dilema que causa la naturaleza sobre seres inocentes debido a actos no relacionados o causados por la maldad del hombre, es decir: el Mal Moral. Sobre todo, es la respuesta a el gran conflicto que causa en la mente, y la consciencia del creyente, catástrofes naturales, como la que ha vivido el pobre pueblo haitiano. Igualmente, a esas interrogantes, a las que buscaron respuestas, mentes brillantes como Agustín de Hipona, Tomás de Aquino, y tantos otros santos pensadores que en su ardor apologético de Dios, sucumbieron de la mejor buena fe, en silogismos infatiles, donde la suposición servía como punto de partida para logras grandes deduciones y silogismos platónicos, explicando el fenómeno del Mal Natural.

Por siglos de siglos, se ha mantenido por la otodorxia Cristiana, que el mal, sea moral o natural, entró al Mundo por la “caída del Hombre”. Aquella caída reseñada tan tierna e infantilmente en Génesis. Por lo menos en el libro de Génesis que se aceptó finalmente por las Iglesias posteriores a Cristo. Ha de recordarse que los libros inspirados anteriores a la recopilación post Cristiana, contenían otras versions del Génesis. De cuyos textos, solo se pueden encontrar raros verstigios en las Biblias de hoy. . Tal vez, es la explicación del poqué la interpretación de los rabinos judios según expuesto en esta monografía, entrando en detalles y argumentaciones de más profundidad teólogica, referenciado elementos narrativos no encontrados en nuestras Biblias. Desfortunadamente, esa versiones del Génesis, fueron descartadas por los compiladores de nuestras Biblias modernas. Podría servir esto último, para una futura monografía sobre ese tema.

De todos modos, se puede ahora llegar a una serie de conclusiones o elubricaciones, en esto de buscarle explicación al Mal Natural, basado en la tesis de ese elemento recóndito,hasta ahora desconocido, de que la materia en sus partículas más ínfimas o elementales, demuestran según la Física cuántica, un comportamiento que solo puede ser explicado por una selección o cierto libre albedrio que subsiguiente y repetidamente , sube a través de todo el ordenamiento nuclear, molecular y structural en todas las cosas creadas sean esta animadas o inanimadas. Es decir que ahora, la ciencia nos dice que todo lo creado, se ha creado, evolucionado y se comporta debido a una escogencia bien elemental entre sus particulas de como se han de agrupar y que formarán. Haciéndolo no en forma determinista o como dicen los cientificos: en forma “estadistica”, sino al azar. Con un comportamiento subiguiente de selección de aquellas formas de existencia que major sirven las unas a las otras.

En ese afán, si se quiere, la materia, antes de llegar a sus máxima harmónica perfección, tienen estadios o momentos de gran confusión, un cierto caos,por así decirlo, donde entre ellas misma se agreden. Fenómeno que se sigue repitiendo y subiendo por la vertiente de la evolución. Es el cuadro pintado magistralmente por De Chardin en sus tesis evolutiva.

La materia no tiene consciencia, no sabe si actua bien o mal, pero ciertamenete según esta tesis, y sin emabargo, selecciona a ciega por simpatía o empatía (que nunca sabremos como), todo aquello que mejor le sirve a su “egoista” existencia o intereses, primero singular y luego colectiva.

¿En donde entra el ser humano en todo esto? ¿Como, entonces, podría esto enmarcar el problema del Mal Natural? Nos ha perturbado aquellas preguntas que hacían los existencialistas en sus predicas sofistas e irónicas sobre cómo si existia un Dios todo amor, podía haber tanta crueldad, tanta destrucción, aparentememente, sin sentido en esa naturaleza. ¿No es ésta creada por Él? Cosa palpable desde la prehistoria, entre los animals y entre los seres humanos.

¿Podría esta tesis del libre albedrio sub-particular, brindar la respuesta aunque fuera en parte?
Argumento que si… por lo menos, no tenemos otra cosa de que asirnos para explicar sin tener que recurrir a silogismos banales, infantiles y espurios, para excusar la participación de Dios en todo ello. Y es que en nuestras pobres, limitadas facultades intelectuales y aún en nuestras experiencias existenciales, no hemos podido explicar esta paradoja.

Dios ha participado en todo; pero no en la forma que nuestra consciencia le entiende, donde nuestro comportamiento, y nuestra existencia, nos permite aquilatar los fenómenos de la naturaleza. Nosotros comprendemos, o no entendemos, en base al estado de conocimiento acumulado inconsciente o conscientemente, a través de toda la existencia del ser humano. Nos limitamos en nuestro entendimiento de las cosas en base al grado de desarrollo intelectual dentro de nuestro momento evolutivo. Somo, es decir, sumamente ignorante de una inmensa cantidad de fenómenos existenciales y cósmicos. Decía Einstein, que el ser humano solo tiene conocimiento a lo sumo de un 4% de la realidad. Es la razón por la cual cuando no entendemos algo, nos inventamos toda una estructura la cual pobremente pretende exprimir algo de verdad en el asunto. Burda explicaciones que prenden falsas hogueras a todo un Dios real, inecesible en su omnipotencia y existencia. Nos planteamos de inmediato una cuadro primario en la ecuación, que en sí, más que un buen punto de partida, es terreno movediso, donde nada luego puede sostenerse por si mismo.

Ante todo lo dicho, ¿sera posible que la naturaleza, en su íntima composición, esté todavia en evolución? Que todo esa fenomenología del Mal Natural, sea una consecuencia de ello? ¿Será que estamos dentro de una existencia incompleta? Llena de lagunas aún por ser llenadas, donde todos los callados serán nivelados y el León se acostará al lado del Cordero? Las Escrituras, como en anticipación, lo intiman:

Y estableceré con ellos pacto de paz, y quitaré de la tierra las fieras; (Ezequiel 34:25): Y daré bendición a ellas y a los alrededores de mi collado, y hare descender la lluvia en su tiempo; lluvias de bendición serán. (Ezequiel 34:26). Y el árbol del campo dará su fruto, y la tierra dará su fruto, y estarán sobre su tierra con seguridad; y sabrán que yo soy Jehová.

En aquel dia, brotara un renuevo del tronco de Jese, un vástago florecerá de su raiz. Sobre el se posará el espíritu del Señor, espiritu de sabiduria e inteligencia, espiritu de consejo y fortaleza, espiritu de piedad y temor de Dios. No juzgará por apariencias, ni sentenciará de oidas; defenderá con justicia al desamparado y con equidad dara sentencia al pobre; herirá al violento con el latigo de su boca, con el soplo de sus labios matará al impio. Será la justicia su ceñidor, la fidelidad apretará su cintura. Habitará el lobo con el cordero, la pantera se echará con el cabrito, el novillo y el león pacerán juntos y un muchachito los apacentará. La vaca pastará con la osa y sus crias vivirán juntas. El león comerá paja con el buey. El niño jugará sobre el agujero de la vibora; la criatura meterá la mano en el escondrijo de la serpiente. No harán daño ni estrago por todo mi monte santo, porque así como las aguas colman el mar, asi está lleno el pais de la ciencia del Senor.

Aquel día la raiz de Jese se alzará como bandera de los pueblos, la buscarán todas las naciones y sera gloriosa su morada. Palabra de Dios. Isaias: 11, 1-10

Este poema canta el advenimiento de un soberano justo que implantara la justicia y la paz en el universo. Del monte santo brotará con fuerza el conocimiento del Senor. Donde lo incorrecto, sera enderezado. Donde el error evolutivo sera enmendado.

Se puede colegir, que las sagradas Escrituras etienden que en la naturaleza existe algo que no está bién. Que ha de ser cambiado porque como está no es lo que el mismo Dios quiere.

Por lo tato, siguiendo nuestro discurso, en consecuencia a la tesis del comportamiento de la naturaleza y en vista a lo apuntado en las Escrituras, Dios está en el centro de todo: de su creación, su evolución, aún cuan desatinada sea por su misma esencia de libre evolución. También está presente en su correción como lo hace a través de su encarnación para traer la redención-corrección del Mal moral. Dios tiene la última palabra, según se nos revela en los libros sagrados. Pauta final, Alfa y Omega. Todo empieza con Dios y todo termina en Dios. Por Dios fue todo creado y para Dios fue todo creado. En Cristo, la realización de la obra monumental Univeral de Dios:

"En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas" (Jn. 1:1-3).

Si algo tenía que ser corregido; si algo salió mal y causó trastorno universal; si algo de responsabilidad de una forma u otra, tenía Dios en todo esto, ciertamente, lo pagó con la sangre vertida por Él en su encarnación en Jesucristo. Acto de inmensurable condecendencia de Dios. Acto de sublime amor por su creación y en ella su maxíma expresión: el Ser humano… su hijos.

 

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