“Asfareth”.
En el año 1442, el Papa Alejandro VI., cuyo nombre seglar era Rodrigo Borjas, español y de familia judía conversa, preocupado por la amenaza de la expulsión de todos los judíos de España, incluyendo a los judíos ya cristianos, decidió intervenir para impedirlo. Como conocía a mucha gente influyente en las Cortes españolas, les habló sobre el asunto. Su preocupación era básicamente, que ya muchas familias judías habían abrazado la fé Cristiana. Que muchas de ellas, habían servido bien a las cortes, sobre todo a la de Aragón. Que estas familias, habían hasta contribuido a que Isabel de Trastamara, hubiera aceptado a Fernando de Aragón, como sus consorte, y esto había impedido que aceptara al Rey de Inglaterra como querían los Castellanos, cosa que en Aragón creían sería desastroso para España. Desde ese momento, esa gente, se dieron cuenta que tenían que organizarse mejor, para contrarrestarnos, cosa que les tardó varios años, como después lo probaron cuando Bobadilla le echó aquellas notorias cadenas al Admirante… ¿Se acuerdan ustedes? Pues ese fue Bobadilla, y marca un hito en la lucha de los Aragoneses con los Castellanos.
Fernando de Aragón, desde los tiempos de su padre, favorecía a los judíos. Esto irritaba tremendamente a los castellanos que se sentían amenazados y entorpecidos como buenos Godos que eran, de sacar de España a todo el que no lo fuera. Bueno, imagínense ustedes si aborrecían a Fernando, si su bisabuela fue la muy bella Paloma de Toledo, una mujer muy inmersa en todo, considerada como de extraordinaria belleza y judía conversa para colmo. Su mismo padre, don Juan de Aragón, era muy parcial, y abiertamente amigo de Cefardas, Catares, Templatrios y otras cosas más. De hecho, cuando mandó a Fernando a la Sicilia, prácticamente todos su asesores eran Judíos “conversos”. Llegó a abiertamente a decir, que le debía su vista a Abitar Aben Cresque, un médico Cefarda, muy famoso de aquellos tiempos. Se decía también, que don Juan tenía su “rajita”. ¿Ustedes saben a lo que me refiero... no?
La flota de don Juan de Aragón, era comandada por un judío, y Colón, había estado con él varios años. De él había aprendido mucho, sobre todo, quienes eran los hombres que más podían contribuir en Astronomía, Cartografía, Instrumentación, Navegación, en fin, todo lo concerniente a la Náutica y sus proyectados viajes. Y todos, mis amigos, eran judios
La flota de don Juan de Aragón, era comandada por un judío, y Colón, había estado con él varios años. De él había aprendido mucho, sobre todo, quienes eran los hombres que más podían contribuir en Astronomía, Cartografía, Instrumentación, Navegación, en fin, todo lo concerniente a la Náutica y sus proyectados viajes. Y todos, mis amigos, eran judios.
Muchos instrumentos y conceptos de navegación que hoy ya damos por sentado y usamos sin darle más pensamiento, fueron inventados y desarrollados por judíos. Empezando con Abraham Zacuto, profesor de Astronomía en Salamanca; Fray Antonio Marchena, astrónomo del Monasterio de nada menos que Santa María de la Rábida… ustedes saben que Colón estuvo allí por un tiempo…sacerdote de familia conversa, a cuyo hermano, había quemado en la hoguera la “Santa Inquisición” ¿y saben porqué? Pues bien: pues por “judío renegado”.
Don Juan, había hablado por encomienda del Papa Borja, con Abraham Senior de Segovia, para que aportara algún dinero para hacer posible el viaje de su hijo a Castilla para el famoso encuentro con Isabel de Trastamara. Como era asunto, como les decía, ya trillado entre ellos, le dio el equivalente de los veinte mil sueldos necesarios para su comitiva. Es más, este señor convenció a otros comerciantes judíos para que le dieran el dinero para costear el collar que Fernando su hijo, le regaló entonces a la Reina. Para esos fines, le dieron cuarenta mil ducados. ¡Una pequeña fortuna
Hay que ver, que para la época de Fernando de Aragón, y de Isabel de Castilla, la supuesta “Católica”, existía en España, y en el Sur de Europa, pero sobre todo, pasando por el Sur de Francia, una verdadera revolución, convulsión y reacción contra una serie de “fuerzas”, que venían tirando de un lado para el otro, de todas las esquinas de Europa por los últimos dos siglos. Por un lado, venía el Continente despertándose de la época del oscurantismo; el Rey de Francia, Felipe el Hermoso, había cometido el sacrilegio de haber masacrado a los Templarios, robándoles descaradamente, sus bienes con la anuencia y conspiración del Papado de Clemente V., asistido por los Dominicos, en el mil trescientos siete; luego, la toma de Bizancio o Constantinopla por los turcos del Imperio Otomán en el mil cuatrocientos cincuenta y cinco; los Godos Castellanos, seguían su empuje en contra de los Moros que había empezado Ruy Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador. Entonces viene la expulsión de Abu Abdullah o Boabdil por Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, en el mil cuatrocientos ochenta nueve; y sobre todo, existía una verdadera convulsión
xenofóbica en contra de los judíos Cefardas. Al Principio contra los que no habían abrigado la Fe Católica; y ya al final, contra todos, aún los que ya la habían aceptado y se habían convertido ellos y sus familias al Cristianismo.
Esta teoría ha ganado mucha atención a partir del análisis del LIbro: "Colón y la Carta Templaria", del escritor español José A. Hurtado quien en el 2005 la expuso en este controversial libro. La misma, ha sido desarrollada y ligada a las expediciones Templarias a la América precolombina en la Novela: "La Mulata"; por Rafin R. Mena; donde se relata los viajes de una Goleta por los mares del Caribe, durante la última mitad del siglo 19. En uno de esos viajes, se tropiezan con los descendientes de aquellos judios que quedaron en el fuerte de la Natividad después que la Santa María encallara 1492, en los bajos, en lo que hoy es Cabo Haitiano en Haiti. Esta Colonia, estuvo olvidad y se desconocía su existencia hasta entoces.
Estos judios, fundadores de la Colonia de Dondon, que era como se llamaba, no figuraron en los manifiestos y lista de tripulantes o pasajeros de las tres Carabelas, porque ese habia sido precisamente el trato que temian con Colón de pasarlos al "Asfareth," o tierra prometida de la Tribus perdidas de Israel, que creían estaba allende de los grandes mares, y de cuya existencia conocian por los navegantes Templarios de la "Flota de la Plata" de la Rochelle en Francia.
Como ésta, hay muchísimas teorias, historias y leyendas sobre los hombres que vienieron en ese histórico primer viaje, y los subsiguientes. La Novela "La Mulata", las recoge casi todas; por lo que representa un excelente recurso para penetrar en ese mundo colombino.
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Los Que Llegaron antes que Colon. Pag. 1
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