Ciertamente, existe amplia evidencia de excursiones de viajeros antiquísimos a las playas del “Nuevo Mundo,” muchísimo antes que el primer viaje del Colón en el 1492. La cartografía y documentación al respecto, así lo demuestran. Pero antes de exponer aquí quienes fueron estos; se debe de aclarar, que “descubrir nuevas tierras”, no es lo mismo que allegarse a ellas. “Descubrir”, como la palabra indica, es la “develación” o el “discurrir “el velo que cubre algo. Aquellos que se llegaron a este mundo, no lo descubrieron porque luego: lo volvieron a “tapar”… si, porque hubo que pasar milenios y luego siglos, para que un hombre, lo redescubriera -si se quiere,-esta vez, abriéndolo a otros, que luego, se lo quisieron apropiar. Colón, bajo cualquier concepto, y eso hay que tenerlo claro, fue y es: el Descubridor de América.
Debo de añadir igualmente de entrada, que la idea de este gran navegante, no nació un día, así en su cabeza, y de la nada. Esto, fue la maduración de un proyecto que avanzaba en su mente, sostenido por todo lo que vió, vivió, investigó y se informó en sus años mozos de marino, e inmediatamente, antes de su viaje. Sobre todo, porque Colón, no es meramente el visionario navegante santurrón, que se nos pinta en la historia editada del “Descubrimiento.” El Almirante, era muchísimo más; o debo de decir: representaba mucho más de sus personales intereses. Esto queda demostrado en su asociación con una serie de ideales, personalidades y movimientos de su época. Movimientos que sostienen, y motivan ulteriormente su salida. Colón, por así decirlo, es el resultado inevitable y lógico, de todo lo antedicho, y respuesta a los grandes dilemas de muchos de su época; “ADG”…
Este es el telón de fondo, contra el que se emprendieron los viajes de Cristóbal Colón: había formado parte de las expediciones que habían recorrido las costas africanas, por orden del Príncipe Enrique el Navegante. Conocía bien las islas del Atlántico; su esposa era la hija de Bartolomeo Perestrelo, uno de los primeros colonos de Madeira. Su hermana estaba casada con Pedro Correa, de la misma isla, quien encontró una pieza de madera labrada que el mar había arrojado sobre la playa, pensando que provenía de distantes islas desconocidas del oeste y el hijo de Colón, Hernando, escribiendo en 1537, muestra a las claras el peso de esto en las ideas de su padre, después de describir la lectura del almirante de fuentes antiguas y medievales y de la carta de Paolo Toscanelli sobre la posibilidad de llegar al Asia navegando hacia el oeste, dice :
“La tercera y última cosa que condujo al almirante a descubrir las Indias fue la esperanza que mantenía, antes de llegar a ellas, de encontrar alguna isla o tierra de gran utilidad, de la que pudiera continuar su búsqueda principal. Sus esperanzas fueron confirmadas por la lectura de libros de muchos sabios y filósofos que decían, como algo que no admitía duda alguna, que la mayor parte de nuestro planeta es tierra seca, porque el área cubierta por la tierra es más grande que el área cubierta por el agua. Si era así, él razonaba que entre la costa de España y las fronteras conocidas de la India en esos momentos, habrían muchas grandes islas, como lo ha demostrado la experiencia. Esta creencia se reforzaba además por ciertas fábulas y relatos que había escuchado de boca de diversas personas y marinos que comerciaban en las islas y en los mares al oeste de las Azores y de Madeira. Estos eran relatos que coincidían con sus propias opiniones, y él los recordaba. Nunca se cansó de contarlas para satisfacer la curiosidad de quienes disfrutan de tales curiosidades.
Calla sin embargo Hernando, sobre la “primera” y “segunda” razón de la que hace referencia la “tercera” que cuenta. Esto demuestra hasta aquí, que Cristobal Colón, era un hombre ilustrado, con conocimientos, y tradición marítima apropiados-posiblemente igual que muchos de sus pares de la época- para llevar a cabo su viaje; pero no enseña mucho o nada, de sus verdaderas motivaciones. Para esto, habría que ir a estudios recientes que demuestran que Colón calló y dejó a fuera, mucho de lo que, después abiertamente dijo, o escribió al respecto. Nada que tenga que extrañarnos, si tomamos en cuenta dos cosas: los marineros de Mar de altura, siempre lo hacían para proteger sus hallazgos, y para entonces; y después, la ‘Santa Inquisición”… andaba en su insidioso oficio, a diestra y siniestra y bien siniestramente. Valdría la pena preguntarnos que hubieran hecho los Inquisidores de haber tenido acceso a los móviles y trasfondos verdaderos del Gran Navegante. Posiblemente, yo no estaría aquí contando esto. Entonces, ¿que demuestran al respecto, estas recientes investigaciones?
De acuerdo a las mismas, parece ser que Colón era un "Afilie" de la Orden Templaria; es decir un afiliado de la Orden o lo había sido en algún momento. Aunque para el 1492, dicha orden, oficialmente había desaparecido, el caso es que sobrevivía bajo otros nombres, sobre todo, en cuanto a lo que toca a Colón: en el Reino de Portugal y Aragón. No es de extrañarnos entonces, su gran “afinidad” y “apego” a los portugueses, su corte y aquella extraña participación del Monasterio de la Rábida. Esto de por si, será un tema para futuras monografías que expondremos en este magazine. Por el momento, me limitaré a decir que hay una evidencia muy fuerte e indicativa de esta hipótesis. ¿No fue la Cruz Templaria Roja, la que pintó Colón en las velas de sus tres carabelas? Pudo haber, de ser tan “religioso”, pintar otras cruces distintas; ciertamente existían en aquel entonces, otras muy hermosas.
Bueno… ¿pero eso y qué?, dirá usted. La relevancia de ello estriba en que los judíos, eran protegidos por el Temple; sobre todos los que habían abrazado la fe Cristiana. Y es, que hasta a estos, quería quemar- como muchas veces hizo- la Inquisición en su xenofóbica cruzada de “Ethnic Cleansing”, contra todo lo que no fuera Ario y Católico ortodoxo. Me remito al artículo anterior en este magazine: “Quien Pagó por el Primer Viaje de Colón”. Digo allí, que los judíos, sobre todos los aragoneses y “la conexión portuguesa”, lo hizo posible. Lo financiaron urdiendo un esquema complejísimo, para evadir los halcones de la Inquisición y los “hidalgotes” castellanos godos, que ciertamente lo hubieran impedido. Se tomó como excusa su aportación a la compra del regalo de joyas, que el rey aragonés.llevó a su novia: Isabel de Trastamara, la “Católica”. Si…pudo ella poner sus joyas, pero las compró otro. Cabe preguntarse: ¿Acaso Isabel tenía solo el importe del valor de sus joyas para ese propósito? Y además, ¿a quién fue que se las vendió? Increíble pero cierto: se las vendió a los mismos que dieron el dinero para comprarla. ¿Cuándo, dos más dos, han sido: cinco? Si señor, Le Juief.
Antes de emprender su viaje, cuales fueron las teorías y libros que su hijo hace referencia y que tanto influenciaron en su proyecto. Aquí, para mayor simplicidad y claridad, se las presento en forma concisa en forma de Tesis; veamos:
Tesis Egipcia
Ya en la antigüedad, para los tiempos de la Reina Egipcia o Faraona Hatshepsut, allá para 1508 aC. - 1458 aC., se había documentado un viaje a las Tierras del Punt; pero del relato no surge que fuera al área del Caribe. Se podría aducir inclusive que así fuera, porque sobrados indicios hay en Centro América de la cultura, arquitectura, pirámides, calendarios, jeroglíficos de los egipcios. Pero es asunto que cae en el ámbito de las plausibilidades; pero nada más. Digo esto, porque de las estelas que representan este viaje, más parecería que hubiera sido a tierras africanas, a juzgar por los indígenas, animales, plantas etc., cosas no existentes en el Caribe o Centro América. Claro, que para mi, es del todo posible que se dieran otros viajes de los cuales, no hay ninguna constancia documental; posiblemente el de Necao II, quien contrató una flota fenicia para que circunnavegara el África. Según Heródoto, la expedición duró tres años y hay quienes propones que es probable que una de las naves de esta expedición haya sido desviada por la corriente Benguela hasta el Brasil. Soy el primero en reconocer amigo lector, que existe otra abrumadora evidencia indirecta, de lo ante dicho, de aquellas estructuras, escritura, etc., más también está el hecho de que se hallaran trazas de nicotina y cocaína en los restos de una momia egipcia de la vigésima primera dinastía lo cual son dos productos americanos. ¿Interesante… verdad?
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