Ante tanta confusión sobre el role de la Madre de Cristo en su mensaje y vida...en fín, en el Cristianismo, he querido brindar unos breves párrafos sobre esta singular mujer de hace dos mil y pico de años. Es ella el eje de mucha controversia entre personas de “denominación cristiana”; creo yo, debido a falta de información y/o análisis sobre su vida y como interrelaciona con la de su hijo. La más prevaleciente de esta “preocupación” es la suposición de que nosotros los católicos, “adoramos” a María. Nada más lejos de la verdad; aceptado es que muchas personas dentro de nuestro credo, “se les va las manos” a veces y tienden a rendir un culto tal vez, un poco desmedido a la Santísima Virgen, pero hasta donde yo he podido comprender de estas personas, siempre ha sido bajo una intención de veneración y gran amor a una mujer que innegablemente hay que aceptar, es nada menos que la madre de nuestro Señor Jesucristo. Su templo viviente por los primeros nueve meses de existencia: en el vientre de ella, por así decirlo. No se trata de adoración...eso. solo a Dios; sino Veneración; que no es lo mismo ni se escribe igual. Y, cuando se da, o se rinde, la intención, la posición emocional, espiritual y reflexiva, es muy distinta a cuando se le rinde Adoración a Dios. Esto requiere que se haga un esfuerzo por entender porque no es tan difícil.
Ya es tiempo que dejemos esos miedos, un poco cobardes, cuando nos dirigimos a María, y nuestros hermanos no creyentes, deberían de buscar aquellos puntos que nos unen bajo un mismo Cristo y no los que nos separan, y nos vulneran ante el Maligno. Es a éste, y no a más nadie, que aprovecha esta desunión entre los Cristianos que es en violación a mandato claro del Señor de: “Padre ruego porque estos sean uno como somos uno Tú y Yo”.
Nunca María debe ser motivo de desunión, dudas o discordias entre los hijos de Dios y hermanos de Jesús. María es la Esposa del Espíritu Santo y la Madre de Jesús El Cristo y Nuestro Señor. Hasta los Angeles maravillados exclamaron en la Anunciación: “Bienaventurada”... “llena de Gracias”; “El Señor Es Contigo”....bendito el fruto de tu vientre. ¿A quien antes se le ha dicho algo semejante? Es inconcebible que un ángel de Dios le diga a un ser humano: “ El Señor es contigo”. ¡Palabras mayores! Y Luego le dice: “La llena de gracia”. Cuando algo está lleno, significa que no le cabe más; en este caso de “Gracias”; y en otras palabras: Dios te ha llenado de poder. Cuando le pedimos; ella Intercede; que quiere decir que ella depende del poder de otro, en este caso: Jesús, su hijo. María es criatura, no es Dios, y sus gracias, las cuales puede dispensar, emanan de Dios. Ir a ella es optativo.... solo se puede llegar a Dios por medio de Jesucristo... pero...María puede ir donde su hijo, y ciertamente a donde el Espíritu Santo, su esposo. ...”María, Santa Madre de Dios... abogada nuestra; muestra tus ojos, misericordiosos....”
Aquí se incluye un “excerpt” de mi novelita “Miriam”,(esta disponible sin costo a quien la quiera) que trata de la vida de la Santísima Virgen. En él, están hablando uno de los personajes: un Ingeniero Ingles (Paddy Williams) y un sacerdote, experto en lenguas antiguas, quien estaba descifrando un manuscrito hallado por el inglés. Claro que es ficción; sin embargo, la novela está basada en fuentes bíblicas sólidas. Esta parte trata de las Bodas de Canaán, claves en el misterio Mariano. ....
Capítulo de “Miriam”
(Miriam es el Vocablo antiguo de María)
<<Quedaron en que irían luego a ver la Decápolis y los lugares mencionados en los Evangelios, y un par de sitios que Pedro quería que Paddy particularmente viera. Pero esa mañana, no quisieron salir, se acomodaron en los amplios sillones de la biblioteca de la Casa y se pusieron a conversar. Pedro—se le dirigió Sir Williams. Yo tengo un par de preguntas de algo que no acabo de entender de lo que me dejaste de traducciones. ¿De que se trata?—le contestó el sacerdote. Pues mira; tú dices que la mujer hebrea de los tiempos de Jesucristo, tenía un subordinado sitial en la familia y hasta en la sociedad. Me dices, que no podían testificar en los procesos judiciales, no se les contaba en los censos oficiales, no heredaban y el divorcio era sencillamente una carta que llamaban “Libelo de Repudio”, hasta en la Sinagoga, se les tenía apartadas de los hombres y los niños. Los hombres, a menos que fueran de la misma familia nos les hablaban directamente y menos en sitios públicos o en las calles. Sin embargo, cuando estaba leyendo el ultimo relato que me dejaste del convite a unas bodas, en él me dices que a Miriam y a Joshua, los sentaron juntos y dando la impresión que dentro, y con los otros convidados. ¿Cómo es esto? ¿Como compagina con esta costumbre oriental de poner a la mujer, siempre por debajo del hombre?
Pedro se detuvo un rato a reflexionar sobre aquella pregunta, y luego de mirar varias veces a su amigo con cierto asombro por su percepción, le contestó de esta manera: En efecto, es una gran interrogante; primero porque si se hubiera tratado de personajes religiosos o potentados políticos, tal vez, se pudiera explicar con más facilidad. Pero en el caso de Miriam y Joshua, esta consideración no existía. Por cierto, que es de suponer que ya su marido Yosefyah o José, de haber sido este importante, había fallecido porque no se le menciona, y en el relato de Ya'akov, lo hace fallecido ante de la boda, de hecho él se había encontrado con que su padre estaba enterrado. Así que el tratado dispensado a Miriam es extraño. Y parece aún más extraño, cuando al acabarse el vino, es a ella que se dirige el maestro de sala. ¡Ni que ella se hubiera dedicado a la venta de vino! Hay por el contrario muchas indicaciones en los evangelios donde se les consideraba entre los aldeanos, como gente pobre y sin importancia; por lo menos dentro de la estructura social imperantes. De hecho, en Mateo 13, Versículo 53; 57 y 58, y en Marcos 6, versículos 1 al 4, hay una clara alusión a la poca estima que se les tenían; al extremo que Jesús en aquella ocasión exclamo: “A un profeta sólo los desprecian en su patria y en su casa”.
Mi amigo Paddy, tú has dado sin querer-- para mi--con uno de los aspectos más profundos en los Evangelios; si…precisamente con la posición de María en el esquema Divino de la Redención. Déjame darte mi punto de vista: primeramente, hay que enumerar los interrogantes, que has mencionado. De esta manera podríamos por lo menos acercarnos a esta profundidad y tratar de hacer algún sentido de todo ello.
Primero: Se trata de un momento muy temprano en el ministerio de Jesús. Con toda posibilidad en el primer año o antes de su salida a predicar de lleno. Digo esto porque de boca del mismo Señor al contestarle a su madre, se deduce cuando dice: “…aún no me ha llegado la hora”. En el Evangelio de Juan, se coloca estas bodas en el segundo tema tratado (Juan 2, versículos 1`-11.; sin embargo, ya el Señor tenía seguidores, aunque tal ves no los tenia a todos. De hecho de esta boda, no se habla en ningún otro Evangelio. El porqué Juan, tan íntimo de Jesús, y quien toma bajo su cargo a María, reseña este episodio tan misterioso, es porque tenían en su mente su relevancia. No se trató de un milagro más, hecho por Joshua. Juan nos deja algo para que reflexionemos. Las bodas de Canaán son un episodio de mucho contenido y el evangelista así lo creía y así quiso que lo entendiéramos.
Segundo: Porqué sentar a María junto con su hijo y con los otros comensales, y no con el resto de las mujeres, denota contrario al concepto de intranscendencia que aparentemente se le tenía, como a una mujer fuera de los común. ¿Cómo se puede explicar de otra forma, el abierto rompimiento de la norma judía de separación de los sexos en los actos públicos?
Tercero: Cuando el vino se acaba, no van donde Jesús, van donde ella. ¿Qué sabían o esperaban de ella? Ciertamente no se trataba de esperar que ella contribuyera para que fueran y compraran más vino, o si sabían de alguna forma que ella podría resolver aquel problema.
Cuarto: Que conocen esta gente de María y Jesús que les anima a esperar alguna solución del dilema de la falta de vino, aún sabiendo que son pobres.
Quinto: EL comportamiento de María es, a lo sumo enigmático, porque en vez de intimidarse con la repuesta un tanto fría e irónica, aparentemente de Jesús, como si conociera exactamente como Él procedería, les indica: “ Hagan lo que Él les diga”. Esto lo hace sin mediar media palabra con su hijo.
Sexto: Cuando Jesús le contesta a la madre con aquello de: “ ¿mujer… a ti y a mí, en que nos va esto…no ves que no me ha llegado la hora”; denota una de dos explicaciones: Podría ser que se molestó y no quería hacer nada al respecto, o fue más bien un grito de desconsuelo del hijo que se resiste de boca, por lo que tiene que hacer de hecho, de todas formas.
Séptimo: Conocía María el corazón de su hijo tan bien, que adivinaba como procedería; o era por contrario un madre autoritaria que controlaba al hijo y le manipulaba?
Al contestar todas estas preguntas, encontraremos muchas cosas que los Evangelios callan. Es el tema de María o Miriam, uno muy poco cubierto en ellos. Y es interesante, porque da la casualidad que es Juan quien relata este episodio y es en Lucas, su discípulo, que más se habla de ella. Uniendo a los dos, podemos abordar y contestar todas estas preguntas. Juan que nunca la nombra por su nombre, es a quien Jesús la encomienda al pie de la Cruz. No habla más de de ella en el resto de su Evangelio; pero relata este episodio.
Estaba Sir Williams oyendo a Pedro atentamente… dentro de su pecho sentía una extraña agitación. Algo así como una expectativa de alguna ocurrencia que se desconoce. Lo había venido sintiendo ya hacia algún tiempo, ahora se agolpaba aquello como dique que quiere romper y dejar que discurran sus aguas. Era una excitación molestosa, porque el inconsciente no conoce todos sus pormenores; sabe que es terreno desconocido, sabe que no controla, y está a la merced de la incertidumbre. Sir Williams sucumbía inexorablemente al encanto de lo divino, que todos tenemos adentro, y que abonado, brota desde muy profundo como una exquisita rosa.
María—continuó Pedro—es sin lugar a dudas una mujer fuera de serie. No hay forma que podamos pensar que no lo fuera. No solo por las acotaciones o deducciones que podemos sacar del incidente de Canaán, sino porque una mujer que tiene a Dios en su vientre por nueve meses, sencillamente, no puede serlo. Una mujer escogida por Dios para ser poseída por el Espíritu Santo, no puedo serlo. Y si el Dios Padre, desde las eternidades tenía contemplado la Humanidad y un Reino para ella, y con ella, es de presumir que también, contemplaba al vehículo y el vientre por el cual su hijo, entraría al mundo. “Bendita entre todas las mujeres y Bendito el fruto de ese Vientre”. ¿Qué otro ser humano se le ha concedido ese privilegio? ¡EL Dios del Universo…el Rey de la Creación, entra en ella por medio de una mujer! ¿Como pensar tan siquiera por un momento, que estamos ante una mujer que no fuera sino algo extraordinario? ¿Como pensar por un momento, --como piensan algunos-- que ya María hizo, o cumplió su misión y que no hay que considerar nada más?
Aquellas sencillas gente, convidados a la boda, no tenían que pensar en nada de esto. A diferencia de nosotros, la tuvieron entre ellos. Jesús tenía tal vez unos 30 años, cuando cambia el agua por vino. Un hombre hecho y derecho; sobre todo en tiempos de baja expectativa de vida como eran esos tiempos. Todos los días los veían interactuar; la veían cuando iba a lavar ropa al lago, la oían hablar con las otras mujeres y contarse lo que siempre se cuentan las mujeres unas a las otras. ¿Cuántas cosas no tienen que haber acontecido entre ellas; peticiones atendidas por María. En fin, se conocía su forma de ser, las relación con su hijo y con los demás.
Por eso, es posible entonces, contestar Paddy, algunas de tus preguntas. FÍjate—para empezar—el mero hecho de este relato-- de los pocos que asombrosamente, cuentan los Evangelistas sobre María--rompe los esquemas tradicionales entre ellos, de dar el protagonismo—como es de esperarse- a Jesucristo. Pero en este relato, es María el centro del mismo. ¿Porqué? La repuesta estriba en lo siguiente: María se conocía desde antes de la boda como una INTERCESORA. Intercedía continuamente ante su hijo. Con toda posibilidad en cuestiones planteadas entre mujeres que se encuentran a diario para las faenas del hogar, como te decía. Pero, no podría considerarse esas “intercesiones” como algo casual u ordinario. No podría serlo, cuando la expectativa, es esta vez, que resuelva lo del Vino. Tiene que haber sido muy contundente su participación anterior, para esperar tanto, y para que la sentaran con los hombres al lado de Jesús y sus discípulos y n o con las otras mujeres. Además tendrían que saber que el Hijo, podía hacer cosas maravillosa. ÉL es quien torna el agua en vino, no ella.
Cuando el vino se acaba, van donde ella. ¿Cuántas veces antes tienen que haber ido ante ella para pedir favores? Esta vez no iba a ser distinto. Van donde ella, y al igual que otras veces, esperan con fe el desenlace. La madre, fue y siempre ha sido algo especial en todas las generaciones. Aún en las más aguerridas, los hijos esperaban de las madres y las madres de los hijos. Aquel día no sería distinto: ellos irían a la Madre y ella no los defraudaría. La conocían…sabían que esperar de ella. Sobre todo, sabían de antemano, que podía hacer el Hijo. Hay una inmediatividad especial entre esta madre y este Hijo; tan especial, que no requiere palabras para la interactuación. “ Hagan lo que él hos diga”. Y ÉL, el hijo de Dios, la complace. María dolorosa…adelanta la pasión. Lo sabe; su hijo se lo reprocha: “…no ha llegado mi hora”. María dolorosa, se hace parte de esa pasión por amor al prójimo. Le duele la humillación por lo que pasarían aquellos amigos por quedarse sin vino en su misma boda. Pero aquel: “hagan lo que el hos pida”, no fue un petitorio para aquel día, solamente; aquello ha retumbado y hecho eco a través de los milenios. Si yo…puedo adelantar mi dolor en el dolor de la pasión de mi hijo, también vosotros podéis hacerlo por amor a ÉL. María es “compasionaria”…corredentora …la dispuesta a que las espadas la traspasaran a ella al igual que a su hijo. INTESESORA Y CORREDENTORA. María auxiliadora…María bendita…Santa y magnífica madre de Jesucristo… del Dios entre nosotros. Claman ante ti y te bendicen las generaciones por las eternidades, por tu entrega y sacrificio y por darnos a nuestro Salvador. Pedro calló…un silencio agradable invadió el recinto y así se mantuvieron ambos amigos por unos instantes.
Sir Williams se levantó y fue donde Pedro. “Gracias mi amigo… muchas gracias; que admirable es todo esto que me has dicho. Creo que ahora entiendo lo que pasó aquella tarde en Galilea hace dos mil años. Vamos, si puedes y muéstrame tú ciudad… estoy más que dispuesto ya, a oírte y absorber todo lo que tienes que decirme. Jamás me hubiera imaginado que lo que siento, me llegara por el relato de esta mujer hebrea.
Paddy Williams y Pedro, se levantaron de los cómodos butacones de la biblioteca y se dirigieron al patio donde los esperaba el Land Rover, desempolvado y lavado esmeradamente. Lo encendieron y tornaron calle abajo.>>
Por: Rafin R. Mena
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