En muchas congregaciones a menudo oímos comentarios sobre los sacerdotes que nos pastorean. Algunos cuales son muy duros, casi siempre sobre la relación (comportamiento social), del sacerdote con su congregación. Fundados o infundados, en todos los casos, merecen que se analice el tema y se pongan ciertos <<puntos sobre las “íes” >> Es esto lo menos que podemos hacer si queremos llamarnos el Pueblo de Dios y: “ Sal sobre la Tierra”.
Quiero llamarlos a una reflexión inicial, mis amigos, sobre este tema: “Los Curas no son ángeles del Cielo”. Que debían serlo… bueno; pero no lo son. Los curas son de “sangre y hueso”. ¿Usted no lo sabía?
Cierto Podrá ser, y en ciertos caso lo es, que el cura sea un “pesao”, antipático y “sangre gordo”. Sobre todo si el hombre en realidad es como persona, solo un alma tímida. O como en otros casos, presa de una miríada de circunstancias, que al igual que a usted y a mí, nos acongojan a diario.
A menos que usted y yo, estemos por encima (cosa que lo dudo), de la soledad, la fatiga, la presión del medio ambiente, la incomprensión, la falta de tener familia cerca, presiones sexuales, exigencias de superiores, desencanto con los que te rodean, traiciones de “amigos”, falta de una compañera, la monotonía de tener que hacer lo mismo todos los días, las miradas de escrutinio de todo el mundo, tener que oír los problemas y pecados de todos; algunos de los cuales reo son --estoy seguro--por lo menos yo: de salir del confesionario y caerle a palos a la persona. Y… qué sé yo, tantas otras cosas que nos afectan a todos. A menos que ese sea el caso, es decir, que estemos por encima de todo esto, pues: “el que esté libre… que le caiga a marronazos.
Cierto es, y a mi tampoco me da gracias, el ver como algunas personas “muy allegadas” al cura, forman un burbuja plástica en su entorno, y secuestrado, lo mantienen como en el Medieveo , alejado de su feligresía. Por lo menos, es la impresión que a menudo se crea sobre esto. Es molestoso, por lo que he podido ver y oír, para algunas personas; claro que de ser ellas las que estuvieran a nivel de “muy allegado o allegada”, de seguro que de otra forma pitarían. Miren señores y señoras, esto es solamente natural… si; ¿acaso usted no tiene sus allegados? Pues, claro, siempre tenemos cerca a un núcleo de personas que nos agradan más que otros y sobre todo: nos sentimos más confiados y cómodos entre ellos. El pobre cura, no está exento; ya se los dije: no es un ángel.
Al menos que le hayan extirpado la zona temporal-occipital de su cerebro, donde se desarrolla la actividad sexual, este señor, reacciona aunque no quiera, de la misma forma que todos los “machotes” que hay por ahí. Nadita fácil, y requiere acopio de voluntad grande y sacrificio. Y hay, señores, unas damas, aunque non todas --por si acaso-- que visten lo que para algunos, es provocativamente. Para evitar ser acusatorial, llamémoslo: “con elegancia de gran sensualidad. ¡Por favor, no me diga a mí que esto no afecta a un hombre! ¿Y como cree usted que van a reaccionar un cura? Pues muchas veces, porque no pueden pagar un psiquiatra, optan por desarrollar sin darse cuenta, o a propósito: una cierta reserva o “cocoon” de aislamiento y hasta protección. ¿Ve…son seres humanos, y por lo tanto, son depositarios de toda esa carga molestosa que la naturaleza benévola nos ha puesto.
Hace muy poco, en la ciudad de Miami en la Florida, se dio un caso donde la cuestión explotó. Y es que mis hermanos, usted y yo sabemos que se trata de un volcán. Cierto que muchos lo tienen en estado latente, pero para otros, la presión del Magma interno, es insoportable y tiene que explotar. Así que, si nos pasamos pidiendo misericordia y perdón del Cielo, porqué olvidarnos de aquello de: “…y perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden”. ¿Quién le dijo que los curas están exentos de perdón? … ¿Cómo; que los curas son otra cosa? Pues, téngale comprensión entonces. Y si no puede, le sugiero que se pase al Islam y se vaya para Irán.
Lo de este cura de la Florida, será para usted como quiera, y estoy de acuerdo con usted en algunas cosas, pero… vuelvo a decirle: No son ángeles. Ya el hombre se pasó a otra denominación más “abierta”, y se encontrará a su gusto (el pobrecito), con curas que se pueden casar (puede que no sea tan mala idea para algunos), tienen esposas e hijos; hay sacerdotisas con su maridos, e hijos. Y hasta uno que otro homosexual sacerdote, que a la que pueda, podrá tratar de seducirlo. Aunque confieso, que no estoy seguro si en esta denominación “de avanzada”, admiten matrimonio del mismo sexo. ¡El Señor que me perdone si se me ha ido la mano; pero… es que hay cosas que no puedo…sencillamente, no puedo, no puedo!
Cuando nos acercamos a nuestras iglesias, no vamos, o nos debe de interesar, entrar en una relación con el Cura, como si fuera un concurso de simpatías. Curas y sacerdotes, somos todos allí, aunque usted no lo crea. Cuando nos congregamos, es con la UNICA finalidad de ADORAR A DIOS. Todo lo demás es puramente circunstancial. Allí, debe de imperar respeto, recogimiento, nada de celulares, silencio… dejar que esa suave, bella y agradable presencia de Jesús nos llene de gozo y paz los corazones. Dejándolo curar y fortalecer nuestras almas. OLVIDE DEL RESTO… para eso solamente vamos a una Misa.
Por otro lado, por favor: ¡!!cuantos otros curas hay, santos y buenos!!!. Si señor…aunque tengan miles de defectos. Y cuando levantan esa Ostia Santa… es Jesús en la Tierra quien se presenta y la levanta, y de seguro que tendrá más comprensión y amor de él.
Rafin R.Mena
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