Aquí les ofrecemos un compendio sobre un tema aunque crucial y básico para todos los seres humanos, en extremo complejo. Está basado en una compilación de varias fuentes, es decir: en la creencia de muchos teólogos y pensadores a través de los tiempos. Debo decir antes de abordar el tema que esta pregunta abarca varios aspectos del tema: 1ro: La etimología del concepto o palabra “Dios”. 2ndo: El concepto en si; es decir sus elementos esenciales. 3ro: Qué no es Dios; es decir , aquellas cosas que no son o pueden ser Dios. 4rto: Quien dicen los escritores del Viejo Testamento, es Dios. 5nto: Quién dicen otros es Dios. 6xto: Quien dice Jesucristo es Dios.
Por la complejidad del tema, solo expondremos la expresión en forma básica, pero incluiremos “enlaces”: a otras páginas para aquellos que quieran profundizar en el tema.
No está escrita esta breve monografía en formato para teólogos, sino para personas como nosotros, que solo buscamos acercarnos poco a poco al conocimiento, o la perplejidad que es este Dios, maravilloso, único y padre. Dicho esto, pasemos a confundirnos en el tema.
SU ETIMOLOGIA
(De Donde procede el Vocablo)
El significado de la raíz del nombre (derivada del gótico gheu; sánscrito hub o emu, "invocar, sacrificar a") es o "el invocado" o "a quien se sacrifica". De dos diferentes raíces indo-germanas (div, "brillar" o "alumbrar"; thes en thessathai, "implorar") proceden las raíces indo-iraní “deva”, sánscrita “dyaus” o divas, latina “deus”, griega “theos”, irlandesa y gaélica “dia”, que son denominaciones genéricas; asimismo de estas raíces proceden algunos nombres propios de deidades paganas, como el griego Zeus, los latinos Júpiter (Jovpater), Juno (Janus) y Diana, el bajo teutón “Tiu o Tiw” (sobreviviente en Tuesday) y algunos otros. En las lenguas semíticas el nombre común más extendido es, en hebreo `el, en babilonio “`ilu”, en arábigo `”ilah”, etc.; y aunque los eruditos no concuerdan en este punto, el significado más probable es "el fuerte" o "el poderoso".
Ya dentro de la tradición Judeo-cristiana”, la encontramos directamente del latín Deus, que a su vez procede del griego dioV (may. DIOS) que se lee díos, con acento en la í, y es la forma de genitivo de ZeuV, el nombre de Zeus, el dios que en la mitología griega es considerado el padre de los dioses y de los hombres, por lo que se le asigna el apelativo de pater, que unido al de ZeuV nos da ZeuV-pater (Zeus-pater) que los romanos convirtieron en Júpiter.
Hay que empezar por manifestar que dios es, en todo el Antiguo Testamento, un nombre común, que se aplica indistintamente al dios de Israel y a los dioses de los demás pueblos, y que tiende a convertirse en nombre propio y por tanto exclusivo del dios de Israel. Eloím es el nombre con que aparece Dios en la Biblia, en el libro del Génesis. Y este nombre, alternado o unido a otros nombres (el principal y más frecuente de los cuales es Yahvé) permanecerá hasta el final.
¿Y qué significa Eloím ? ¿Qué o quién hay dentro de este nombre ? Pues dentro de este nombre está EL SEÑOR, que es la segunda denominación de Dios en toda la cultura occidental. Eloím es el plural de EL, que significa SEÑOR, dueño, amo. Se usa en la Biblia con valor de singular (para denominar al Dios de Israel) y de plural, para denominar a los dioses de los demás pueblos.
Yahvé
Lo ponemos aparte porque es el denominativo más misterioso y por el que el mismo Dios, según las Sagradas Escrituras, se “bautiza”. Así que es, y de donde sale entonces el vocablo “JAHVE”.
Según el rabino Isaac Leeser, “Y Dios dijo a Moisés: SERÉ LO QUE SERÉ: y dijo: "Así dirás a los hijos de Israel: SERÉ me ha enviado a vosotros.” Dios no habla aquí acerca de su existencia. Uno pudiera pensar que así es, por la manera en que algunos traductores vierten la expresión hebrea “ehyeh asher ehyeh y ehyeh”; “resultaré ser lo que resultaré ser” (Yo soy el que soy) Por ejemplo, La Biblia de Jerusalén, de 1967, dice: “Dijo Dios a Moisés: ‘Yo soy el que soy”.’ Y añadió: ‘Así dirás a los hijos de Israel: “Yo soy” me ha enviado a vosotros.’” Sin embargo, Dios en realidad está hablando acerca de ser algo. Esto lo muestra además la traducción en inglés Twenty-Four Books of the Holy Scriptures (Veinticuatro libros de las Santas Escrituras), por el rabino Isaac Leeser, que dice así: “Y Dios dijo a Moisés: SERÉ LO QUE SERÉ: y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: SERÉ me ha enviado a vosotros.” Por lo tanto, “Hoy no se sabe la manera exacta en que Jehová pronunció este nombre divino a oídas de Moisés” (El libro, Propósito Eterno, editado por los testigos de Jehová).
Tenemos sin embargo, buenas interpretaciones del vocablo Yahvé sobre todo desde su punto linguístico. Derecha a izquierda: yode, hay, waw, hay, llamadas TETRAGRAMATON, son las cuatro figuras que traducidas literalmente significan YAHWEH, siendo este vocablo la forma de pronunciación más antigua. YAHWEH es el nombre de Dios. La razón de este nombre se debe a la superstición judía, de no poder pronunciarlo, por miedo de que fuera blasfemo. Mucha gente pronuncia el Tetragrámaton utilizando el vocablo "Jehovah", pero Jehovah no puede ser la pronunciación correcta puesto que en la lengua hebrea no hay ninguna letra que suene como "J" o "j".
Estas son las cuatro letras hebreas traducidas al español. La pronunciación que usan los judíos para este mismo nombre es:
YAHAWAH
YODE es la mas simple en construcción de las letras hebreas; es la unidad fundamental por la cual las otras letras son formadas; Simboliza lo masculino y tiene como principio la fuerza.
HAY es una letra femenina, pasiva, y actúa como contenedor de yode.
WAW es actividad.
HAY esta repetida como la cuarta letra del Tetragrámaton. Aquí se manifiesta como el resultado de las primeras tres letras actuando como una sola (principio del TODO; también expresado en el Kybalion) . La segunda HAY indica la manifestación de la forma que se traduce como “llegar a ser” o “la causa de que llegue a ser”, “el existente” o “el que soy”. Sin embargo, el verbo hebreo ha•yáh se deriva de la palabra ´Eh•yéh que no significa simplemente “ser”, sino “llegar a ser”; y entran en él los tres tiempos del verbo ser en hebreo, “hayáh” (él fue), “hoveh” (él es), “yihyeh” (él será) [7], no solo el modo presente. Por lo que el nombre de Dios, el de “llegar a ser” o “la causa de que llegue a ser”, implica el cumplimiento de un propósito definido para el bien de la humanidad. Por eso se lo llama “el Dios de toda la tierra”, no solo de Israel (véase Génesis 17:1).
El concepto en Si
Que no nos suceda como los ciegos de aquella fábula que tocando cada uno una parte de un elefante, creyeron ver en cada parte la totalidad del animal: el que palpó una pata pensó que un elefante era como un árbol; el que tomó contacto con la trompa pensó que era como una serpiente; el que tocó el colmillo creyó que un elefante era como un cuerno. Ninguno de los ciegos pudo saber cómo era el animal, pues sólo pudo apreciar una de sus partes. Con esto en mente, podemos abordar la difícil tarea de acercarnos a descifrar como en el Mito de la Caverna de Platón, como una sombra sobre la superficie de la naturaleza y el pobre raciocinio del hombre, quien es Dios
En la antigüedad, los Persas pensaban que Dios era fuego y Dios es luz, ciertamente. Los Caldeos, en cambio, pensaban que era una bellísima estrella y Dios es ciertamente hermosísimo. Ahora bien, estos conceptos insuficientes y reduccionistas de Dios no son errores prevalentes sólo en las antiguas civilizaciones. En efecto, se da el caso en nuestros días que muchos de nuestros contemporáneos, influidos por los conceptos New Age, piensan que Dios es mera energía. Pero Dios es muchísimo más que energía, Dios es Todopoderoso o más precisamente: Dios es la Omnipotencia misma.
¿Una fuerza impersonal, o una persona real? Muchos de los que creen en Dios lo conciben como una fuerza, no como una persona. En algunas culturas, por ejemplo, a los dioses se les vincula con las fuerzas de la naturaleza. Tras examinar las pruebas científicas sobre la estructura del universo y los fundamentos de la vida en la Tierra, hay quienes han llegado a la conclusión de que debe haber una Primera Causa, pero vacilan en atribuirle una personalidad. Con todo, ¿no indica la complejidad de la creación que esa Primera Causa debió de poseer mucha inteligencia? Para que haya inteligencia, tiene que existir una mente, y la gran mente responsable de toda la creación pertenece a la persona de Dios. En efecto, Dios tiene un cuerpo: no uno físico como el nuestro, sino espiritual. “Si hay cuerpo físico —dice la Biblia—, también lo hay espiritual.” (1 Corintios 15:44.) Al explicar la naturaleza de Dios, la Biblia señala claramente: “Dios es un Espíritu” (Juan 4:24). Un espíritu es una forma de vida invisible, muy distinta a nosotros (Juan 1:18). También existen otras criaturas invisibles de naturaleza espiritual. Se trata de los ángeles, “los hijos del Dios verdadero” (Job 1:6; 2:1). Dado que Dios es una persona no creada que posee un cuerpo espiritual, es lógico que tenga un lugar de residencia. Con referencia al ámbito espiritual, la Biblia enseña que los cielos son ‘el lugar establecido de la morada’ de Dios (1 Reyes 8:43). Y el escritor bíblico Pablo afirma que “Cristo entró en el cielo mismo, para comparecer delante de la persona de Dios a favor de nosotros” (Hebreos 9:24). En la Biblia, la palabra espíritu también se usa con otro significado. El salmista oró a Dios: “Si envías tu espíritu, son creados” (Salmo 104:30). Este espíritu no es Dios mismo, sino una fuerza que él envía, o utiliza, para realizar cuanto desee. Mediante ella creó los cielos físicos, la Tierra y todos los seres vivos (Génesis 1:2; Salmo 33:6). Su espíritu se llama espíritu santo, y Dios se valió de él para inspirar a los hombres que escribieron la Biblia (2 Pedro 1:20, 21). Por consiguiente, el espíritu santo es la fuerza activa invisible que Dios emplea para cumplir sus propósitos.
Dios posee un nombre singular El escritor bíblico Agur preguntó: “¿Quién ha recogido el viento en el hueco de ambas manos? ¿Quién ha envuelto las aguas en un manto? ¿Quién ha hecho que todos los cabos de la tierra se levanten? ¿Cuál es su nombre y cuál el nombre de su hijo?” (Proverbios 30:4). En otras palabras: “¿Saben el nombre o linaje de algún hombre que haya hecho estas cosas?”. Lo cierto es que Dios es el único con el poder de controlar las fuerzas naturales. La creación aporta pruebas contundentes de la existencia de Dios, pero guarda silencio respecto a Su nombre. En realidad, nunca podríamos conocerlo a menos que Dios mismo nos lo revelara. Y lo ha hecho. “Yo soy Jehová —dice el Creador—. Ese es mi nombre.” (Isaías 42:8.) El singular nombre divino, Jehová, aparece casi siete mil veces tan solo en las Escrituras Hebreas; Jesucristo lo dio a conocer y lo alabó en público (Juan 17:6, 26). Este nombre se encuentra en el último libro de la Biblia como parte de la expresión “Aleluya”, que significa “alaben a Jah”, siendo “Jah” una abreviación de “Jehová” (Apocalipsis 19:1-6, nota). Sin embargo, muchas Biblias modernas rara vez lo emplean. Con frecuencia utilizan las palabras “SEÑOR” o “DIOS” en letras mayúsculas para distinguirlas de los títulos comunes “Señor” y “Dios”. Algunos eruditos opinan que es posible que el nombre divino se pronunciara Yavé.¿Por qué existen opiniones tan dispares en cuanto al nombre de la Persona más importante del universo? El problema comenzó hace siglos, cuando los judíos, debido a una superstición, dejaron de pronunciar el nombre divino y empezaron a sustituir la palabra hebrea para dicho nombre por la expresión “Señor Soberano” al leer las Escrituras. Puesto que el hebreo bíblico se escribía sin vocales, no hay manera de saber con exactitud cómo pronunciaban Moisés, David u otros personajes antiguos las letras que componen el nombre de Dios. Sin embargo, la pronunciación española Jehová lleva siglos empleándose, y sus equivalentes en otros idiomas gozan de amplia aceptación (Éxodo 6:3; Isaías 26:4, Reina-Valera). Aunque hay dudas sobre la pronunciación del nombre de Dios en hebreo antiguo, de ningún modo es un misterio su significado: “Él Hace que Llegue a Ser”. Así, Jehová se da a conocer como el Gran Dios de Propósito, Aquel que siempre hace realidad cuanto se propone y promete. Únicamente el Dios verdadero, que posee el poder para lograr esto, puede llevar ese nombre con todo derecho (Isaías 55:11). Sin lugar a dudas, el nombre Jehová distingue al Dios todopoderoso de todos los demás dioses, y esa es la razón de que aparezca tantas veces en la Biblia. Aunque muchas traducciones no emplean el nombre divino, Salmo 83:18 afirma claramente: “Tú, cuyo nombre es Jehová, tú solo eres el Altísimo sobre toda la tierra”. Durante su ministerio, Jesucristo impartió la siguiente enseñanza a sus discípulos: “Ustedes, pues, tienen que orar de esta manera: ‘Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre’” (Mateo 6. Por consiguiente, debemos utilizar el nombre de Dios cuando le oramos, hablamos de él o lo alabamos en público.
¿Es Jesús Dios? El propio Jehová Dios no deja ninguna duda en cuanto a la identidad de su Hijo. El Evangelio de Mateo relata que tras el bautismo de Jesús “hubo una voz desde los cielos que decía: ‘Este es mi Hijo, el amado, a quien he aprobado’” (Mateo 3:16, 17). Jesucristo es el Hijo de Dios. Aun así, algunas personas religiosas sostienen que Jesús es Dios, mientras que otras dicen que Dios es una Trinidad. Según esta doctrina, “Dios es el Padre, Dios es el Hijo, Dios es (también) el Espíritu Santo; y, sin embargo, no son tres dioses, sino un solo Dios”. Se afirma que “las tres personas son entre sí coeternas y coiguales” (El Magisterio de la Iglesia). ¿Están en lo correcto tales opiniones? Las Escrituras divinamente inspiradas declaran con respecto a Jehová: “Aun de tiempo indefinido a tiempo indefinido tú eres Dios” (Salmo 90:2). Él es el “Rey de la eternidad”, sin principio ni fin (1 Timoteo 1:17). Jesús, en cambio, es “el primogénito de toda la creación” y “el principio de la creación por Dios” (Colosenses 1:13-15; Revelación 3:14). Refiriéndose a Dios como su Padre, Jesús dijo: “El Padre es mayor que yo” (Juan 14:28). También explicó que había cosas que ni él ni los ángeles sabían, sino solo Dios (Marcos 13:32). Además, Jesús oró a su Padre de esta manera: “Que no se efectúe mi voluntad, sino la tuya” (Lucas 22:42). ¿A quién dirigió estas palabras si no fue a una Persona superior a él? Por otra parte, Jesús no se resucitó a sí mismo, sino que fue Dios quien lo levantó de entre los muertos (Hechos 2:32). Así pues, según la Biblia, Jehová es el Dios todopoderoso y Jesús es su Hijo. No eran iguales antes de que el Hijo viniera a la Tierra, ni durante su ministerio terrestre; y Jesús tampoco llegó a ser igual a su Padre cuando fue resucitado a la vida celestial (1 Corintios 11:3; 15:28). Como hemos visto, la supuesta tercera persona de la Trinidad, el espíritu santo, no es en realidad una persona, sino una fuerza con la que Dios efectúa todo lo que se propone. La Trinidad, por tanto, no es una enseñanza bíblica. Las Escrituras dicen que “Jehová nuestro Dios es un solo Jehová” (Deuteronomio 6:4).
Todos estos silogismos resultan convincentes hasta que nos tropezamos con varias expresiones del mismo Jesucristo; y este en particular, sajante, cortante y decisivo:
“MI PADRE Y YO SOMOS UNA MISMA COSA”. Juan: Cap. X: 30. Y otro día, contestando a Felipe, uno de sus amigos; Señor, muéstranos al Padre, y eso nos basta. Jesús le responde: “ TANTO TIEMPO HA QUE ESTOY CON VOSOTROS ,Y ANHÚN NO ME HABEIS CONOCIDO? FELIPE,. QUIEN ME VE A MÍ, VE TAMBIEN AL PADRE. Juan Cap. XV: 8-12.
Como decía Nicolás de Cusa, teólogo del Renacimiento: << “Porque en Dios se produce una contradicción” es debido a que Dios en lo Absoluto y a la vez es, lo uno y múltiple. Nosotros conocemos por comparación, por diferenciación, al separar una cosa de otra se sabe que es cada cosa. Así por comparación se adquiere el conocimiento. Hay que acercarse a lo absoluto desde lo concreto que es visible, de este modo lo invisible se hace visible, por lo menos a través de sus señales. Dios es la síntesis de contrarios, de la unidad y de la multiplicidad a la vez. Por eso Dios no es captado en ningún objeto porque ningún objeto se limita, por eso Dios es lo no otro, lo cual expresa un doble significado: Dios es todo en el todo y no es sin embargo nada en el todo”; pero...los antiguos Rabinos del Torá decían: “Dios no es nada de lo que digamos”. Dios sencillamente es. Sin embargo la naturaleza intelectiva se siente atraída por conocer lo incomprensible. El sabio es ahora quien se percata que no puede alcanzar a Dios, la plenitud del conocer. Dios es inaprensible, inalcanzable. La docta ignorancia no es transcendente, la sabiduría no viene de fuera infundida, sino que está dentro de uno mismo.>>
Lo Que Dios No Es
También conocido como Vía Negativa (vía negativa) y de la teología apofática,(La palabra apofatismo se deriva del verbo apofasko = apófemo, que significa "negar”), la teología negativa es un sistema teológico cristiano que intenta describir la naturaleza de Dios, centrándose en lo que Dios no es más que en lo que es Dios. La premisa básica de la teología negativa es que Dios está tan lejos de la comprensión humana y la experiencia que la única esperanza que tenemos de acercarnos a la naturaleza de Dios es hacer una lista lo que Dios definitivamente no lo es.
El concepto de una manera "negativa" fue introducido por primera vez al cristianismo en finales del siglo V por un autor anónimo escrito, bajo el nombre de Dionisio Areopagita de (también llamado Pseudo-Dionisio). Aspectos de los que se pueden encontrar incluso antes, aunque, por ejemplo, los Padres de Capadocia del siglo cuarto que proclamó que, si bien creía en Dios, no creían que Dios existe. Esto era porque el propio concepto de "existencia" apliquen indebidamente atributos positivos a Dios.
La metodología básica de la teología negativa es reemplazar las tradicionales declaraciones positivas acerca de lo que Dios está con declaraciones negativas acerca de lo que Dios no lo es. En lugar de decir que Dios es Uno, Dios debe ser calificado como no existente como varias entidades. En lugar de decir que Dios es bueno, hay que decir que Dios comete o permite ningún mal. Los aspectos más comunes de la teología negativa que aparecen en las formulaciones teológicas más tradicionales incluyen decir que Dios es increado, infinito, indivisible, invisible, e inefable.
Aunque se originó en un contexto cristiano, sino que también se pueden encontrar en otros sistemas religiosos. Los musulmanes, por ejemplo, puede hacer un punto de decir que Dios es ingénito, una refutación específica de la creencia cristiana de que Dios se encarnó en la persona de Jesús. Teología negativa también jugó un papel crucial en los escritos de muchos filósofos judíos, incluso para Maimónides ejemplo. Tal vez las religiones orientales han tomado la vía negativa a su máxima extensión, basan los sistemas de toda la premisa de que nada positivo y definitivo se puede decir sobre la naturaleza de la realidad.
En la tradición taoísta, por ejemplo, es un principio básico de que el Tao que puede ser descrito no es el Tao. Este puede ser el ejemplo más perfecto de emplear la vía negativa, a pesar del hecho de que el Ching Dao De entonces procede a discutir el Dao con mayores detalles. Una de las tensiones que existe en la teología negativa es que una dependencia total de las declaraciones negativas pueden llegar a ser estéril y poco interesante.
Teología negativa hoy tiene una presencia mucho mayor en el este que en el cristianismo occidental. Esto puede deberse en parte al hecho de que algunos de los proponentes más antiguas e importantes del método fueron figuras que siguen siendo más importantes con Europa del Este que con Iglesias occidentales: Juan Crisóstomo, Basilio el Grande, y Juan de Damasco. Puede que no sea pura coincidencia que la preferencia por la teología negativa se puede encontrar tanto con las religiones orientales y el cristianismo oriental.
En Occidente, la teología catafática (declaración positiva acerca de Dios) y analogía entis (analogía del ser) desempeñan un papel mucho mayor en los escritos religiosos. catafática la teología, por supuesto, tiene que ver con lo que Dios está diciendo: Dios es bueno, perfecto, omnipotente, omnipresente, etc intentos analógico teología para describir lo que Dios está haciendo referencia a cosas que son más capaces de comprender. Por lo tanto, Dios es "Padre", a pesar de que sólo es "Padre" en un sentido analógico en lugar de un padre literal como que normalmente conocemos.
Quien es Dios Según Jesucristo
“MI PADRE Y YO SOMOS UNA MISMA COSA”. Juan: Cap. X: 30. Y otro día, contestando a Felipe, uno de sus amigos; Señor, muéstranos al Padre, y eso nos basta. Jesús le responde: “ TANTO TIEMPO HA QUE ESTOY CON VOSOTROS ,Y AHÚN NO ME HABEIS CONOCIDO? FELIPE,. QUIEN ME VE A MÍ, VE TAMBIEN AL PADRE. Juan Cap. XV: 8-12.
Asi, que Dios por fin y después de milenios sobre milenios, se declara y lo hace con sencillez meridiana. El Cristo de Dios es Dios. “Si no creen por mis dichos, por lo menos, crean por mis obras”. Es un acto de fe; un acto de comprensión y un inmenso privilegio, porque lo que se le ocultó a los Sabios y Poderosos, nos lo comunicó a nosotros sus humildes hijo por boca de su Verbo Encarnado: Nuestro Señor Jesucristo.
Rafin R. Mena.
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